El pasajero Adalberto Rivera dijo que viaja en Transportes Xelajú, de Quetzaltenango a Colomba, y pudo darse cuenta de cómo una de las unidades, con capacidad para 50 personas, llevaba más de cien, algunos de ellos en la parrilla.
El problema es que, además de la sobrecarga, la carretera tiene muchas pendientes y curvas.
Ana Julia Cifuentes, otra usuaria, dijo que viajó en un microbús a Quetzaltenango, el cual iba sobrecargado.
El residente Rubén Godínez se mostró indignado por esos abusos e indicó que es necesario que la Policía efectúe operativos y supervise que los pilotos y ayudantes no sobrecarguen las unidades de transporte, y sancione a quienes infrinjan el reglamento de tránsito, porque ponen en riesgo la vida de cientos de pasajeros.
El alcalde de Colomba, Edwin Juárez, expuso: “Con los microbuseros que cubren la ruta entre Colomba y Coatepeque hemos llegado a acuerdos de no sobrecargar sus unidades; sin embargo, hay picops que cubren fincas y aldeas y los pilotos los sobrecargan”.
Agregó que la necesidad de transportarse a sus trabajos y a los mercados del área obliga a las personas a abordar unidades con exceso de pasajeros, a pesar del riesgo que representa.
“He pedido a la Policía ejercer controles en las carreteras principales, especialmente entre la población de Colomba y San Juan Ostuncalco, donde circulan microbuses y autobuses, sobre todo en este período de fin de año”, indicó.