El administrador del camposanto, José Pérez Chávez, considera que este llegó a su límite y desde 1990 empezaron a reportar la falta de espacio.
El vecino Luis Leiva señaló que cada vez es más difícil encontrar dónde inhumar a un ser querido, y a los dos cementerios privados que existen en la ciudad solo tiene acceso quien dispone de recursos económicos suficientes, pero no para la gente pobre, que, según afirma, es la mayoría. “Tampoco garantizan espacio para todos, pues los terrenos no son grandes”, comentó.
La vecina Silvia Alvarado manifestó que muchos mantienen la preocupación constante de que sus seres queridos enterrados en La Loma sean exhumados.
El alcalde de esa cabecera, Jorge Barrientos, expuso que están en busca de terrenos apropiados para habilitar un nuevo cementerio, fuera de la ciudad, pero nadie quiere vender cuando se entera de que se construirá un camposanto. Agregó que analizan construir más nichos, para resolver el problema de manera temporal.