Según el octogenario, se han perdido sembradíos de cebolla y destruido casetas para guardar lanchas y hasta algunas bodegas.
Martín Sajvín, de Santa Catarina Palopó, indicó que el agua llega hasta la orilla de algunos chalés, caminamientos de otros y hasta áreas verdes.
Marvin Romero, director de la Autoridad para el Manejo Sustentable del Lago de Atitlán y su Entorno (Amsclae), indicó que, según estudios, el comportamiento del cuerpo de agua puede tener variaciones de hasta 20 metros.
Agregó que por características de altura, este manto acuífero tiene ciclos cada cierto tiempo, cuando recupera su terreno, y eso es más notorio en las áreas planas, porque el agua encuentra lugares para reposar.
En los terrenos quebrados, orillas cortadas o acantilados, este fenómeno no se percibe, refirió Romero.
Explicó que según la última medición hecha la semana recién pasada, el nivel del Lago subió 55 centímetros, lo cual también es notorio en las playas.
El problema está en que hay personas que no respetan el área señalada por la ley para construir en las orillas, por lo que ahora se ven en dificultades.
Además, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación tiene poco control de las reservas territoriales del Estado, señaló.