Esto ha modificado no sólo nuestros hábitos y costumbres, sino también el aparecimiento de nuevos conceptos económicos.
Uno de ellos es el uso de espacios destinados a la instalación de equipos tecnológicos que sirven de apoyo a las comunicaciones.
Los hemos visto en el campo y en las ciudades. El caso de las ciudades, tema que me ocupa hoy, requieren áreas con ciertas condiciones técnicas como altura, ubicación y paso de usuarios entre otras, dependiendo de la movilidad, demanda y cobertura.
Espacio necesario
Estos espacios oscilan en un rango que va de 40 a 80 metros cuadrados. Uno de los problemas puede ser la escasez de terrenos disponibles en áreas densamente pobladas, además de la presencia de muchos edificios que pueden obstaculizar las señales.
Esto ha llevado a estas empresas a solicitar en arrendamiento áreas o espacios que antes no tenían valor comercial. Regularmente son azoteas o terrazas, algunas de un solo propietario, y otras consideradas áreas comunes de un inmueble bajo el régimen de propiedad horizontal.
Ahora se están convirtiendo en potenciales generadores de renta, frente a una demanda que empieza a aparecer.
Esta problemática tiene evidentes implicaciones para la estimación del valor.
De acuerdo al comportamiento de estos actividades en otros países, las empresas de telefonía calculan un valor inicial para la negociación del alquiler de las áreas comunes de manera apreciativa y luego, durante el proceso de negociación, este valor inicial puede variar dependiendo de los argumentos que presente la Junta Directiva del condominio o del edificio.
Estos argumentos normalmente están relacionados con mantenimiento, facilidades o ventajas que el edificio brinda a las instalaciones y seguridad, entre los más comunes.
En algunos casos, el valor de cierre de la negociación se da por encima del valor unitario (quetzales por metro cuadrado) del alquiler del mercado, probablemente por considerar que se trata de áreas en desuso y con características menos favorables que un apartamento u oficina normal.
Sin embargo dichas empresas de la telefonía están reconociendo un valor de oportunidad o estratégico que le otorga dicha ubicación que hace que la misma sea rentable.
Cada instalación desarrollada en áreas comunes debe ser autorizada por las entidades como las juntas de propietarios, Ministerio del Ambiente, Municipalidad, asociaciones de vecinos, etc., además de asesorarse adecuadamente del valuador para poder determinar el valor rental base o inicial de dichas áreas, que tengan sustento técnico y de mercado.