Tabacosa es liderada por don Leopoldo González, quien ha pasado 50 de sus 62 años de vida, rodeado de tabaco.
Ese tiempo le ha sido suficiente para conocer los secretos del producto; la selección de semillas, la elaboración de semilleros, la plantación y cuidado, hasta su cosecha, curación y manufactura.
Con apenas una manzana de plantación de la variedad habano, Tabacosa produce entre 20 y 30 quintales de tabaco, de los cuales produce hasta cien mil puros.
“La producción es baja, puesto que la mayor parte es para cubrir lo que el mercado interno demanda. Las exportaciones son pocas, debido a que Guatemala no es reconocida como productor de puro fino”, expuso González.
La mayor exportación de Tabacosa ha sido de 30 mil unidades y se han enviado a Alemania, República Checa, Australia y Canadá.
El productor señaló que la empresa está en capacidad de producir cada mes hasta 200 mil puros para exportación, adicionales a los 15 mil y 20 mil mensuales que se quedan en el país.
producto diferente
En Guatemala, el cultivo de tabaco se estima en unas tres mil manzanas de la variedad burley —empleada para cigarrillos convencionales y para pipa—, y exporta unos 120 mil quintales en ramas al año. Tabacosa es la única empresa con plantaciones de habano y producción de puros finos.
Entre los cigarrillos y el puro fino existe una diferencia significativa, dice González, y es precisamente su nivel de pureza o contenido de nicotina y otros químicos que se derivan del propio proceso de producción.
Agregó que para lograr puros finos se evita el uso de productos químicos en la fertilización del cultivo: “Se abona con elementos orgánicos o insumos biológicos para que el producto final tenga niveles muy bajos en nicotina”.
Pero eso tampoco se lograría si la curación —eliminación de nicotina, toxinas o sustancias químicas— no se desarrolla adecuadamente.
Todo comienza con la cosecha de las hojas —verdes— y su secado natural hasta por 18 o 24 meses. Esta es la parte más lenta del proceso y en la que se logra el nivel de coloración —café intenso o suave— de la hoja.
Luego de la curación sigue la clasificación de las hojas en ligero, seco y viso, según su fortaleza, grosor, textura, color y tamaño, en esta parte del proceso se eliminan las que no alcanzaron la calidad de curación. La selección se empaca y almacena durante varios meses. “Para lograr un puro fino el proceso dura hasta tres años como mínimo, desde la siembra hasta la manufacturación”, señaló González.
En Centroamérica, el país compite en calidad con Honduras y Nicaragua, ya que producen la misma variedad.
producto de calidad
Lo único que Tabacosa importa son las hojas de envoltorio que se importan desde Ecuador.
Según sus dirigentes, Tabacosa, cuya plantación se ubica en el kilómetro 95.5 de la carretera al Atlántico, su ventaja competitiva es cultivar en un área donde el suelo es franco arenoso con nutrientes en nitrógeno, fósforo y potasio.
“Es un microclima que se caracteriza por calor durante el día y ambiente fresco en la noche, y que propicia neblinas en la madrugada. Eso favorece una irrigación leve en las hojas, lo cual es apto para el tabaco, que es un cultivo que solo requiere riego en la parte baja”, señaló González.
Además cita como diferenciador el proceso de elaboración artesanal de los puros. “Todos nuestros puros son hechos de forma artesanal desde el bonchado —enroscado interno— hasta el rolado —envoltura—.
La elaboración de un tabaco requiere de al menos dos personas: el bonchador y el rolador; juntas elaboran como máximo 350 puros por día.