Cuando más lo logra hacer esto es en Navidad, cuando los sentimientos y las emociones cargados con lo dulce de la época se prestan más a comprar para regalar.
Quien compró los regalos, después de vivir la agradable experiencia de haberlos entregado en diciembre, despierta a una realidad desagradable en enero.
Se encuentra sin el dinero que le habría permitido hacerse, poco a poco, de un capital para aumentar su patrimonio o bien para hacerle frente a cualquier emergencia o imprevisto futuro.
La mayoría de personas vive al día, gracias a los ingresos generados con su trabajo, ya sea que trabaje por su cuenta o bien como resultado del salario que devenga. El sueño de todas ellas es llegar a tener más; pero cuando le llegan ingresos extras, como es el caso del aguinaldo, no hace por quedarse con ellos, sino que los lleva a otras bolsas y no a las suyas.
Si usted gasta su dinero que sea en bienes que le traigan beneficios de larga duración, como son los bienes raíces, la capacitación personal o la educación de sus hijos.
En fin, en todo aquello que mejore su calidad de vida y la de los suyos.
Una tarjeta escrita con sentimientos genuinos será muy grato para quien la reciba. Un arreglo de manualidades, un buen pastel o un plato sabroso agrada a cualquiera.
Usted, luche por quedarse con la mayor parte de su aguinaldo.