La mayoría vivimos eternamente insatisfechos, pensando que nunca tenemos suficiente y creyendo que nuestra frustración únicamente desaparecerá, si tan sólo llegamos a tener esa cosa que tanto anuncian y que otros lucen con gran satisfacción.
De dónde provienen los paradigmas que nos llevan a actuar de esa manera y a producir resultados negativos en nuestra economía personal.
Muchos son producto de la publicidad de consumo, que nos induce e impulsa con eso de ?compre ahora y pague después al precio de contado?. Con la interpretación equivocada de hacer posible el ?sueño americano? aquí entre nosotros si tan sólo obtenemos un poco más.
Y con la avalancha impresionante de publicidad y el estimulo para utilizar el crédito fácil de las tarjetas, se crea una fuerza poderosa que nos persuade y nos empuja a un consumo injustificado.
El resultado es el inevitable desastre en las finanzas personales que nos llevan al endeudamiento que aniquila las economías familiares y genera crisis a nivel conyugal, sin contar el bajón emocional que afecta al individuo en su trabajo y demás actividades sociales.
Otros paradigmas provienen de la formación familiar y experiencias de la niñez las cuales tienen un gran impacto sobre las actitudes y los hábitos financieros que traemos al matrimonio al querer combinar dos formaciones diferentes entre esposos.
Administrar bien el dinero no es cuestión sino de principios, valores, actitudes y paradigmas de lo que nosotros pensemos acerca de la razón del porque y para que existe este.
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