Hay cosas que generan tanto entusiasmo como el tener una buena idea para encontrarle solución a un problema financiero, o bien alcanzar la prosperidad económica.
El ímpetu por hacer las cosas es generado por la esperanza basada en la convicción interior de que somos capaces de alcanzar la meta financiera que nos propusimos.
La palabra motivación la podemos desglosar como un motivo que nos mueve a la acción. La motivación de alcanzar algo que nos emociona o atrae es el ingrediente que genera la persistencia para llegar a alcanzar lo que queremos.
Ese será el motor interno que nos impulsará a seguir hacia adelante, sin importar qué nos pasó ayer, pues ésta nos recordará que hoy es otro día y otra historia. Eso nos hará persistir ante el fracaso con obstinación y disciplina.
La motivación, como el fuego, necesita ser alimentada periódicamente. Por ello es vital recordarnos constantemente que podemos alcanzar nuestra meta u objetivo, y lo que somos, para lograr mantenernos motivados en el trayecto a la cima anhelada.
Lo que nos decimos a nosotros mismos tiene una influencia directa en nuestro comportamiento. De ahí que las afirmaciones positivas nos predispongan al logro y al éxito. La persona que más influye en Ud. es Ud. mismo, dependiendo de qué se diga y piense de sí mismo.
Por eso, reconozca, aprecie, confiese, desarrolle, use y celebre sus habilidades, talentos e inteligencia. Cuando lo haga, su autoimagen y su actitud mejorarán notablemente, pues lo que uno se dice a sí mismo puede cambiar dramática y espectacularmente el comportamiento personal. Próximos Seminarios: Guatemala 7 de septiembre, el 14 en Washington D.C y el 21 en Miami.