Las personas pierden su salud y salen a trabajar tan presionadas que realizan mal sus tareas, por lo que corren el riesgo de perder su trabajo.
Por el contrario, las personas y las familias que disfrutan de una situación económica solvente tienen lo necesario para cubrir sus necesidades y obligaciones y, además, logran que les quede una parte de lo que ganan para ir haciéndose de un capital que les permitirá invertir en bienes que aumenten su patrimonio.
Muchos piensan que para poder llegar a tener un capital y vivir bien es necesario ganar más, pero esto no es siempre así.
Lo que al final nos hará llegar a tener un capital no es cuánto ganamos, sino cuánto no nos gastamos.
La clave está en que una parte del dinero que ganamos no nos la gastemos, sino la depositemos en nuestra cuenta de ahorro para, poco a poco, llegar a formar un capital.
Apartar una porción de lo que ganamos para que nos quede a nosotros nos hará sentirnos satisfechos del esfuerzo que hacemos cada día en el trabajo.
Si el dinero que no nos gastamos lo invertimos en un fondo de retiro, nuestro capital se aumentará con los intereses ganados. Si lo invertimos en comprar bienes raíces, también crecerá, por los alquileres o rentas que nos paguen por ellos y, así mismo, por la plusvalía que adquieran.