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Hoy les presento la segunda parte acerca de la importancia de dominarnos y evitar hacer gastos exagerados.
Dominio propio es sobreponerse a lo que nos gusta hacer debido a nuestra naturaleza humana.
Es no caer ante nuestros antojos, caprichos y exigencias de disfrutar de algo que nos traiga deleite y placer.
Sólo si ejercemos dominio o control sobre nosotros mismos, podremos tener cuidado y un buen manejo de nuestros asuntos.
El control o gobierno de sí mismos es el aliado esencial para seguir el orden esperado, ser disciplinados y cumplir con nuestra responsabilidad.
Dominio propio es ejercer control sobre nosotros y no dejar que nuestra naturaleza humana, rebelde, irresponsable y caprichosa, se salga con la suya.
La naturaleza humana siempre va a querer agradarse a sí misma. Ella demanda y exige que se cumplan ?sus derechos? de ser complacida, y no le importa el precio que tengamos que pagar por satisfacerle, ni las consecuencias que eso provoque.
La naturaleza humana busca lo cómodo, lo que no exige mucho, lo fácil, lo que no cuesta, lo suave.
A ella le gusta ser indulgente consigo misma. La indulgencia es la peor enemiga de la administración, porque nos da licencias y permisos para dejar de hacer lo que debemos y para hacer lo que no.
Las indulgencias nos dan permiso para hacer lo que no conviene y dejar de hacer lo necesario.
La indulgencia nos permite evadir responsabilidades e incumplir compromisos.
Esta es el ingrediente básico de la indisciplina y la negligencia, pues ella es quien nos evita ser estrictos con nosotros mismos y no cumplir con nuestras responsabilidades.
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