Economía

Ventana GlobalLa Unión Europea cedió en la conferencia ministerial

Desde que se supo que el primer ministro de India visitaría al presidente de EE.UU. justo durante la reunión de la OMC en Doha se imaginaba un final teatral.

A la última hora de la prórroga de un día del cierre de la IV Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, India aceptó iniciar una ronda de negociación.

Es una nueva ronda porque se admite discutir, pero de manera condicionada, sobre los temas tangenciales al comercio.

Un éxito seguro fue el ingreso de China y Taiwán a la OMC. El primero es el mayor mercado potencial y la séptima economía mundial. El segundo exporta por valor de US$136 mil millones. Eran los dos grandes ausentes en la OMC.

Salud y propiedad intelectual

Es grande la presión de transnacionales farmacéuticas de EE.UU., Suiza, Alemania e Inglaterra para defender su monopolio de patentes, un negocio de US$300 mil millones anuales.

El alarma por ántrax en EE.UU. y Canadá obligó a medidas iguales a las pedidas por los países en desarrollo.

Brasil, India y Africa plantearon especificar en propiedad intelectual el derecho quitar patentes para cuidar la salud pública con producción o importación de medicinas baratas.

La declaración ministerial admite la propuesta de Brasil, pero deja la importación reducida a etapas de crisis.

Europeos desilusionados

La Unión Europea era la más ambiciosa para una nueva ronda. Proponía vincular el comercio con asuntos ambientales, laborales, inversiones y normativa de competencia.

Defendió a ultranza sus subsidios agrícolas, que los interpreta en función cultural, ambiental y demográfica, además de productiva (multifuncionalidad). Sus aliados, Japón y Noruega, la abandonaron. Al final, aceptó negociar sobre su reducción.

También trataron de introducir las denominaciones de origen en la agricultura, sin éxito.

De sus 15 miembros, la recalcitrante es Francia, que gana unos US$5 mil millones con la Política Agrícola Común y tiene una población rural muy vociferante.

El tema textil levantó olas. Esa industria es muy importante para los países en desarrollo, porque utiliza su mano de obra abundante. Pero los sindicatos textileros movilizan sus congresistas. Así, el arancel en EE. UU. es 28 por ciento sobre textiles, contra un promedio del 3.

India y Bangladesh chocaron contra la intransigencia de EE.UU.

Quien piense, por simpleza o ingenuidad, que los países no son los actores en el comercio internacional olvidan que los gobiernos dictan políticas comerciales. Sus decisiones obedecen a intereses industriales, laborales, financieros, políticos y militares que enmarcan el intercambio entre las empresas. Esa es la realidad y no el mercado.

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