Junto al dolor por la muerte de González, los amigos vivieron la angustia de no saber qué había pasado con el Gordo.
La fotografía del Gordo –un bulldog inglés- fue colocada a través de carteles en diversos sectores de la zona 11, para encontrarlo. Además, en las redes sociales también se difundió la imagen.
“Estamos buscando al perro que intentó defender a sus dueños en el asalto de zona 11, se llama El Gordo, no cargaba collar y les dejamos una foto por si nos pueden ayudar a buscarlo. Por favor, ayúdennos a encontrarlo. ¡Ya perdimos a un ser querido no queremos perder dos el mismo día!”.
La tristeza se convirtió en felicidad cuando el Gordo fue llevaado al cementerio para despedirse de su amigo Melvin.
El principio de la amistad
Hace nueve años en la zona 11 se formó la empresa Lito Bags, una compañía dedicada a la elaboración de bolsas de papel. Para comenzar en esa industria se necesitaban trabajadores, y los fundadores de la firma apostaron por jóvenes.
Uno de ellos fue Melvin González, quien desde su vinculación a la compañía mostró dedicación y responsabilidad en su labor. El esmero del joven provocó ganarse la confianza de los propietarios de la empresa, pero detrás de ese ímpetu había un pasado; González era huérfano, sus más cercanos familiares eran un tío y una prima.
Su amor por una familia llegó a ganar confianza y los sueños de la compañía le brindaron un hogar. Desde entonces el joven tomó la oportunidad de tener un nuevo seno familiar y se dedicó a conservarlo, incluso, cuidó con mucha dedicación al perro de la familia, el Gordo.
La conexión entre el canino y el joven fue creciendo, a tal punto que González sacaba a pasear al Gordo, sin necesidad de atarle correas al cuello, el cariño se mostró mutuo hasta en el día del ataque.
González el año pasado había terminado sus estudios de nivel diversificado y hasta antes de fallecer, hizo los trámites para ingresar a la universidad.