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María Mercedes Girón de Blank: “Debemos seguir con los mismos principios”
Hija del cronista deportivo Salvador Girón Collier, uno de los fundadores de Prensa Libre, María Mercedes Girón de Blank lidera Prensa Libre desde el 2001; en esta entrevista resalta la importancia de mantener los ideales y valores fundacionales en el presente y el futuro.
María Mercedes Girón de Blank, presidenta del Consejo de Administración de Prensa Libre desde 2001. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Empresaria, visionaria y enfocada en servir y aportar a Guatemala, María Mercedes Girón Mendoza de Blank da un vistazo a los 75 años de Prensa Libre y traza la ruta por seguir, basada en los principios y valores heredados de los fundadores.
Desde 2001 es la presidenta del Consejo de Administración del grupo Prensa Libre, en donde posee una amplia trayectoria profesional. En esta entrevista, ofrecida en una sala dedicada a los fundadores de este diario, resalta las iniciativas que buscan dar valor a la sociedad guatemalteca y a sus colaboradores.
¿Cuál es el mejor legado y los principales valores que debemos recordar de los fundadores de Prensa Libre, uno de ellos su padre, don Salvador Girón Collier?
El gran legado que nos dejaron es mantener un periodismo independiente, honrado y digno. Estos son los principios de ellos desde que se inició Prensa Libre y que mantuvieron cuando se retiraron del periódico donde trabajaban en 1951.
Por eso viene el nombre de Prensa Libre, para no tener ninguna atadura ni a gobiernos ni a sectores, sino ser totalmente independientes con la verdad.
¿De la forma de trabajo de los fundadores, cuál es el mayor aprendizaje?
Tenían mucha disciplina, eran muy dedicados. Todos estaban a diario en Prensa Libre.
Recuerdo mucho la redacción de esas épocas: al mediodía entraba Pedro Julio García —director editorial hasta 1992— y aquellas máquinas de escribir zumbaban. Él no se iba del periódico hasta que no leía todo el contenido y que estuviera totalmente listo para la impresión.
Y así como él, era mi papá, muy constante en el trabajo. Se reunían todos los días al mediodía los cinco periodistas fundadores, en la oficina de Pedro Julio. Se reunían ahí un rato, jugaban cuchumbo y seguían ahí hasta que decidían y definían todos los conceptos, cómo iban a trabajar y qué iban a hacer todos los días.
¿Cuál es la clave para que Prensa Libre llegara a cumplir 75 años?
Ha sido la constancia de ellos y de cada uno de nosotros, en la segunda generación, que hemos tenido la oportunidad de estar dentro de Prensa Libre y tratar de seguir los pasos de nuestros padres, de un trabajo continuo, y no a medias.
Hay una labor en la que usted es clave, y es la proyección social de Prensa Libre. Uno de estos proyectos es la Escuela de Voceadores, que empezó en 1995. ¿Cómo nace y por qué es relevante?
Para mí significa mucho porque nosotros nos dimos cuenta, cuando yo trabajé en el Departamento de Circulación, que muchos de los voceadores salían a la calle y voceaban Prensa Libre, pero no sabían leer ni escribir. Por eso, en ese entonces se les decía cuál era el titular.
Ante eso, evaluamos la necesidad de formar una escuela de alfabetización, para que los voceadores aprendieran a leer y a escribir y que realmente supieran lo que estaban vendiendo. Así nació la idea y tuve la oportunidad de contactar a Conalfa, y ellos nos dieron las herramientas para poder iniciar con la escuela de alfabetización. Ellos se inscriben voluntariamente y hay muchos casos de éxito, pues algunos han salido de bachilleres y otros muchos han seguido con carreras universitarias.
¿Por qué es importante esa labor social que ha hecho Prensa Libre a lo largo de 75 años?
Es una labor social humanitaria, sobre todo en ciertos sectores donde hay mucha pobreza y se necesita mucho.
Prensa Libre siempre se ha destacado con mucha obra social en casos de emergencia y necesidades. Por ejemplo, en la época del terremoto, a veces con escuelas que tenían necesidades. Eso viene también de los fundadores, pues ellos eran muy altruistas. Siempre querían ayudar a las personas con necesidad y ayudarles a salir adelante.
¿Cuál es el momento que mejor recuerda de su labor durante 61 años en Prensa Libre?
Recuerdo mucho a los fundadores. Tuve la oportunidad de conocerlos a todos y trabajar cerca de ellos. Eran muy exigentes, pero eran muy humanitarios.
Eran personas con mucho corazón. Me acuerdo de una campaña que impulsó Chilolo —Isidoro Zarco—, que era para crear un banco de leche materna.
Mi papá, en el área de los voceadores, siempre trataba de aportar también cosas buenas para todos ellos, y sobre todo fomentar el trato a todos como seres humanos que somos.
¿Cuál ha sido el mayor reto para usted desde que asumió la presidencia del Grupo Prensa Libre a inicios de este siglo?
Es poder mantener y respetar los principios que los fundadores nos enseñaron. Y me refiero a hacer un periodismo independiente, honrado y digno. Fue por lo que ellos trabajaron; tenían la misma línea y el mismo ideal.
¿Qué mensaje quiere enviarles a las nuevas generaciones de colaboradores de Prensa Libre?
Que sigamos adelante, que sigamos con los principios. Tenemos que tener los principios y las bases sólidas bien centradas para poder uno seguir adelante.
Creo que hemos cumplido. Hemos tratado de mantener siempre la misma línea y el liderazgo. Y así espero que continúe.