Comunitario
Pinos Altos vive entre retumbos, grietas y temblores mientras el Insivumeh investiga las causas
Retumbos bajo tierra, decenas de temblores y grietas en viviendas mantienen en alerta a unas 160 familias de Pinos Altos, Casillas, Santa Rosa.
Vecinos de Pinos Altos, Casillas, Santa Rosa, permanecen atentos a los retumbos y movimientos sísmicos registrados en los últimos días, que han causado grietas en viviendas y una escuela de la comunidad. (Foto Prensa Libre: Byron Baiza)
Entre montañas y cultivos de café, milpa y frijol, unas 160 familias de la aldea Pinos Altos, Casillas, Santa Rosa, aseguran que desde hace varias semanas viven una situación que no habían experimentado.
Dicen que escuchan retumbos bajo tierra, zumbidos en las láminas de sus viviendas y sienten movimientos que, en algunos casos, sacuden las casas. El Insivumeh ha registrado varios temblores en el sector.
Luis Hernández lleva 49 años viviendo en esta comunidad. Asegura que ha sentido temblores antes, pero que lo ocurrido en los últimos días es diferente.
“Empezamos a oír que retumba abajo. Se siente así un retumbo, pero no se sentía que temblara. Solo se oye aquello bien raro”, relata.
Según Hernández, los movimientos comenzaron a sentirse con mayor frecuencia hace unos ocho o 10 días y se han incrementado.
“Ahora retumba y se sacude la tierra, que hasta esta casa se menea con mucha fuerza. Se oye el zumbido aquí de todo lo que son las casas”, cuenta.
En su vivienda ya observa una grieta en el área de ingreso y asegura que la casa de su hijo también presenta daños.
La preocupación va más allá de las grietas.
Balvino Delgado Donis cuenta que algunos movimientos se sienten como si la tierra se hundiera.
“Se oyen ruidos y al mismo tiempo se siente que la tierra como que se hundiera. Estamos todos preocupados”, asegura.
Dice que los temblores también se han sentido durante la noche.
“Algunos cinco o más temblores en la noche”, relata.
En Pinos Altos muchas viviendas son de adobe y permanecen húmedas por las lluvias. Algunas están construidas cerca de peñas y rocas, condición que aumenta el temor de los habitantes.
“Las paredes de las casas son de adobe y se humedecen y con los temblores sí tenemos miedo”, explica Delgado Donis.
Ese miedo también llegó a la escuela de la comunidad. Unos 80 niños, desde párvulos hasta sexto primaria, estudian en el establecimiento. Esmeralda Quinteros, maestra de primero y segundo primaria, muestra las grietas que aparecieron en algunas aulas.
“Esto no estaba anteriormente. El día de ayer empezó a agrietar”, señala mientras muestra las paredes afectadas.
El movimiento más fuerte provocó momentos de pánico entre los estudiantes.
“Todos se salieron corriendo prácticamente”, recuerda la maestra.
Cuenta que algunos niños comenzaron a gritar que se estaba cayendo la pintura.
Una ventana también resultó afectada y los docentes temen que un desprendimiento represente un peligro para los menores.
El miedo continúa incluso fuera de las aulas.
“Algunas mamás me decían: ‘Seño, mi niño no quiere ir porque va a temblar otra vez en la escuela igual que ayer’”, relata Quinteros.
La maestra explica que los niños describieron el movimiento de una manera diferente a la habitual.
“Fue como cuando nosotros damos saltos, que se siente la presión de abajo para arriba. Eso fue lo que asustó bastante a los niños”, cuenta.
La presidenta del Cocode, Mirna Maybelline Giro, agrega otra preocupación: la comunidad está alejada de los servicios de emergencia.
Los vecinos calculan que llegar a los Bomberos Voluntarios de Ayarza puede tomar alrededor de una hora, mientras que el recorrido hasta Casillas puede durar dos horas, dependiendo de las condiciones del camino.
Ante una emergencia, la primera opción es llamar a los bomberos de Ayarza para que se trasladen hasta la comunidad.
Giro reconoce que la situación genera temor.
“Sí da miedo, porque hay casas que están debajo de peñas y de rocas. Las paredes están húmedas también por el agua de la lluvia. Entonces, para un sismo como el de ayer, ya nos alarma bastante”, explica.
Mientras los vecinos buscan saber qué ocurre, el Insivumeh confirma que existe actividad sísmica en el sector.
Luis Alejandro Argueta Cermeño, coordinador del Insivumeh Suroriente, informó que la Red Sísmica Nacional registra actividad al sur de Pinos Altos.
Solo en las últimas 24 horas, hasta las 7 horas, se contabilizaron 32 temblores.
Dos fueron sensibles para la población: uno de magnitud 4.1, registrado alrededor de las 8.23 horas, y otro de magnitud 3, ocurrido aproximadamente 20 minutos después.
Ambos tuvieron epicentros superficiales, lo que permitió que fueran percibidos por habitantes de Pinos Altos y otros sectores de Santa Rosa y Jutiapa.
El Insivumeh mantiene el monitoreo y anunció una visita a la comunidad para documentar con mayor detalle la actividad registrada durante el último mes e instalar sensores sísmicos.
Por ahora, la institución no ha establecido el origen de esta actividad, más allá de confirmar los temblores registrados.
Mientras tanto, los vecinos continúan escuchando retumbos y sintiendo movimientos en una comunidad rodeada de montañas.
Entre paredes agrietadas, viviendas ubicadas cerca de peñas y una escuela donde algunos niños ya tienen miedo de regresar, los habitantes temen que un nuevo movimiento provoque desprendimientos o deje a una familia sepultada.
“Tenemos pena, tenemos temor”, resume la presidenta del Cocode.
En Pinos Altos también saben que, si ocurre una emergencia, la ayuda no llegará en pocos minutos: calculan que los bomberos de Ayarza tardarían alrededor de una hora, mientras que el recorrido desde Casillas puede tomar hasta dos horas.
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