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¿Por qué Guatemala tiembla tanto? Las razones detrás de la intensa actividad sísmica del país

Especialistas explican por qué Guatemala tiembla con frecuencia y por qué dos temblores de magnitudes similares pueden tener efectos muy distintos.

DAÑOS EN SOLOLÁ POR SISMO. 17-7-26

La PNC reporta derrumbes y daños en Sololá tras fuerte temblor en Guatemala este viernes 17 de julio. (Foto Prensa Libre: PNC)

El temblor de magnitud 7.4 ocurrido frente a las costas de Chiapas, México, el viernes 17 de julio, volvió a recordar que Guatemala se encuentra entre los países con mayor actividad sísmica de la región. Sin embargo, especialistas del Servicio Sismológico de Guatemala (SSG) de la Universidad Mariano Gálvez explican que no todos los sismos producen los mismos efectos, incluso cuando registran magnitudes similares o mayores.

Guatemala fue sacudida el viernes pasado por dos movimientos sísmicos. El primero ocurrió a las 7.20 horas y alcanzó una magnitud de 5, con epicentro en el océano Pacífico, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh). Una hora y media después, a las 8.48 horas, el país volvió a estremecerse por un movimiento de magnitud 7.4, cuyo epicentro se localizó frente a las costas del estado mexicano de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.

Inicialmente, el Insivumeh informó de manera preliminar un sismo de magnitud 5.6 con epicentro en Quetzaltenango. Posteriormente, tras revisar los registros, determinó que ambos reportes correspondían al mismo terremoto originado frente a las costas del Pacífico mexicano.

La magnitud no determina los daños

De acuerdo con el Servicio Sismológico de Guatemala, uno de los errores más comunes es asociar directamente la magnitud de un temblor con el nivel de destrucción que puede provocar.

Los especialistas explican que los daños dependen de varios factores. Entre ellos figuran la profundidad a la que se origina el sismo, la distancia entre el epicentro y las poblaciones, las características geológicas del terreno y la vulnerabilidad de las edificaciones.

Por esa razón, un sismo de gran magnitud, pero distante del territorio nacional, puede sentirse con menor intensidad que un sismo de menor magnitud cuyo epicentro se ubique cerca de zonas pobladas.

A ello se suma el llamado efecto de sitio, un fenómeno mediante el cual algunos tipos de suelo amplifican las ondas sísmicas, lo que incrementa la intensidad del movimiento en determinadas áreas.

Esta combinación de factores explica por qué el terremoto de aproximadamente magnitud 6.8 registrado en Guatemala en 2022 ocasionó víctimas y daños importantes, mientras que otros eventos de mayor magnitud produjeron efectos considerablemente menores en el país.

Guatemala siempre ha sido un país sísmico

El Servicio Sismológico de Guatemala también descarta que el país esté experimentando actualmente una cantidad inédita de temblores.

Según los especialistas, Guatemala ha mantenido históricamente una elevada actividad sísmica debido a la interacción de las placas tectónicas de Cocos, del Caribe y de Norteamérica.

Esa actividad se refleja en las estadísticas más recientes. Con datos proyectados al 17 de julio de 2026, el país acumula tres mil 730 sismos en lo que va del año, de los cuales 83 fueron percibidos por la población. Los especialistas aclaran que estas cifras no significan necesariamente que Guatemala esté temblando más que en el pasado, sino que hoy existe una capacidad mucho mayor para detectar y registrar movimientos sísmicos.

Actualmente funcionan redes de monitoreo más densas, instrumentos más sensibles y sistemas que permiten procesar la información en tiempo real. A ello se suma la difusión inmediata a través de medios de comunicación y redes sociales, por lo que prácticamente cualquier movimiento es conocido por la población.

Como consecuencia, muchos sismos de baja magnitud que décadas atrás pasaban inadvertidos ahora quedan registrados y son reportados públicamente.

La historia sísmica del país confirma esa condición. Entre los terremotos más recordados figuran el de Santa Marta, ocurrido en 1773, que destruyó gran parte de Santiago de los Caballeros; los terremotos de 1917 y 1918, que ocasionaron graves daños en la Nueva Guatemala de la Asunción; el terremoto de 1976 y el de San Marcos de 2012.

La cercanía del epicentro marca la diferencia

Al comparar terremotos como el de San Marcos de 2012, el de Chiapas de 2017, el de Oaxaca de 2020 y el registrado recientemente frente a las costas mexicanas, el Servicio Sismológico de Guatemala señala que la distancia constituye uno de los factores más determinantes.

El terremoto de San Marcos ocurrió mucho más cerca de las poblaciones del occidente del país, por lo que produjo movimientos del terreno más intensos y mayores daños.

En contraste, los terremotos de Chiapas de 2017 y Oaxaca de 2020, aunque alcanzaron magnitudes similares o superiores, tuvieron epicentros más alejados. Conforme las ondas sísmicas se propagan, van perdiendo energía, por lo que llegan a Guatemala con menor intensidad.

La mayoría de los sismos se originan dentro del país

Los registros del catálogo sísmico del Insivumeh correspondientes al período 2016-2025 muestran que el 85.1% de los sismos fuertes sentidos en Guatemala tuvo su epicentro dentro del territorio nacional.

En ese lapso se registraron mil 216 eventos con epicentro en Guatemala, mientras que 213 sismos, equivalentes al 14.9%, se originaron en países vecinos como México, El Salvador y Nicaragua.

Las regiones con mayor actividad sísmica comprenden la costa del Pacífico, la cadena volcánica, la región central, además del norte y nororiente del país, donde se localizan importantes sistemas de fallas geológicas.

El Servicio Sismológico de Guatemala estima además que entre el 70% y el 75% de los sismos registrados históricamente se originan en la zona de subducción del Pacífico, donde la placa de Cocos se introduce debajo de la placa del Caribe.

El porcentaje restante está asociado principalmente con fallas geológicas ubicadas dentro del territorio nacional, entre ellas los sistemas Motagua y Polochic y las fallas relacionadas con la cadena volcánica.

Los especialistas explican que el temblor del viernes tuvo una magnitud de 7.4, lo que corresponde a un evento de gran tamaño. Además, se originó a una profundidad de 12 kilómetros, considerada relativamente superficial.

No obstante, el epicentro se localizó a más de 100 kilómetros del territorio guatemalteco, lo que redujo la intensidad con la que el movimiento fue percibido en el país. Los efectos también variaron de acuerdo con el tipo de suelo y las condiciones de las construcciones.

El Servicio Sismológico de Guatemala recuerda que los términos sismo, temblor y terremoto describen el mismo fenómeno geológico, aunque en el lenguaje cotidiano suele utilizarse "terremoto" para referirse a los eventos de mayor intensidad o con consecuencias destructivas.

El evento ocurrió en una zona de subducción, donde la placa de Cocos se introduce debajo de la placa tectónica superior.

Los especialistas explican que la fricción entre ambas placas puede mantenerlas bloqueadas durante largos períodos, acumulando energía. Cuando esa energía se libera de forma repentina, se producen las ondas sísmicas que generan el terremoto.

La zona de subducción situada frente a las costas del Pacífico constituye una de las principales fuentes de actividad sísmica de Guatemala. Según los catálogos recientes del Servicio Sismológico de Guatemala, entre el 70% y el 80% de los sismos registrados se originan en ese ambiente tectónico.

Las réplicas forman parte del proceso

El Servicio Sismológico de Guatemala explica que las réplicas son sismos posteriores relacionados con el reajuste de la zona donde ocurrió la ruptura principal.

Por esa razón, es normal que un temblor de magnitud 7.4 produzca numerosas réplicas durante las horas o días posteriores al evento.

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ESCRITO POR:

César Pérez Marroquín

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y de medioambiente con 25 años de experiencia.