un país ante el cáncer
Cáncer de mama: ser mujer implica un riesgo y los exámenes que pueden detectar lesiones antes de sentir un bulto
La ausencia de antecedentes familiares no elimina el riesgo; especialistas explican cómo los estudios de imagen pueden hallar lesiones mamarias no palpables en etapas tempranas.
No tener antecedentes familiares de cáncer de mama no significa estar fuera de riesgo, porque la enfermedad también puede presentarse en mujeres sin historial familiar conocido. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
No tener antecedentes familiares de cáncer de mama no significa estar fuera de riesgo.
Lea Echeverría, psicóloga especializada en psicooncología y con más de dos décadas de experiencia acompañando a pacientes con cáncer, considera que una de las dificultades para lograr diagnósticos oportunos es que todavía persisten ideas equivocadas sobre quién puede desarrollar la enfermedad.
“Cualquier mujer está expuesta”, afirma Echeverría, quien cuestiona que el riesgo se asocie únicamente con mujeres de mayor edad o con antecedentes genéticos.
Eso tampoco significa que el cáncer de mama sea exclusivo de las mujeres. Sergio Ricardo Mejicano, jefe de Diagnóstico por Imágenes del Hospital de Cancerología de Guatemala, señala que también puede presentarse en hombres, aunque representa menos del 1% de los casos.
En las mujeres, sin embargo, la vigilancia adquiere importancia porque una alteración puede estar presente antes de causar dolor o de que aparezca un bulto perceptible al tacto.
Y encontrarla antes puede cambiar lo que ocurre después.
Un centímetro
Walter García, jefe de Cirugía Oncológica del Instituto de Cancerología y Hospital Dr. Bernardo del Valle S. (Incan), utiliza una medida concreta para explicar la importancia del momento del diagnóstico: un centímetro.
Su ejemplo tiene condiciones específicas. Un nódulo de mama de un centímetro, de buen pronóstico, que pueda extirparse conservando el seno y cuyo ganglio centinela sea negativo tiene, según García, “más de 90% o 95% de posibilidades de curación”.
El tamaño, por sí solo, no garantiza ese resultado. El ejemplo incluye el pronóstico del tumor y la situación de los ganglios, entre otros elementos.
“Cien no existe en oncología”, advierte García. Incluso después del tratamiento, explica, las pacientes requieren vigilancia durante años; en cáncer de mama puede prolongarse hasta una década porque algunos tumores reaparecen tardíamente.
Para el cirujano oncólogo, una de las preguntas centrales frente al cáncer es precisamente en qué momento se está haciendo el diagnóstico.
Lo que puede verse antes de tocarse
La mamografía permite observar alteraciones dentro de la mama que aún no necesariamente pueden sentirse con las manos.
Mejicano explica que las imágenes pueden revelar calcificaciones o microcalcificaciones, densidades focales, masas verdaderas y distorsiones en la arquitectura del tejido que requieren una evaluación más detallada.
“Esto nos permite identificar calcificaciones o microcalcificaciones, densidades focales, masas verdaderas dentro de la mama o distorsiones de arquitectura que nos hagan sospechar que la paciente pueda tener algún signo que debamos investigar de mejor manera”, señala.
David Suárez Mota, ginecólogo oncólogo, agrega que la mamografía se utiliza como herramienta de tamizaje para buscar lesiones tempranas.
“La mamografía es un estudio de tamizaje que utilizamos para detectar lesiones malignas tempranas o lesiones premalignas en un momento oportuno”, afirma.
Ese objetivo es relevante porque, según el especialista, el cáncer de mama puede desarrollarse sin dolor ni signos evidentes. Fabiola Ruano, trabajadora social de Fundecán, lo explica desde el acompañamiento a mujeres.
“La mamografía [...] nos permite ver algo que esté muy profundo, aunque nunca nos hayamos palpado nada”, afirma.
Por eso existen dos situaciones diferentes: la mamografía de detección o tamizaje se utiliza en mujeres sin síntomas, mientras que una mamografía diagnóstica permite estudiar una zona específica cuando ya existe un hallazgo, como una masa u otra alteración.
La mamografía no confirma el cáncer
Encontrar una imagen sospechosa no significa que una mujer tenga cáncer.
“Los métodos de imagen no diagnostican propiamente el cáncer de mama, sino que sugieren un riesgo. El estándar de oro es una biopsia”, explica Suárez.
Las imágenes se clasifican mediante el sistema BI-RADS y, según sus características, el médico puede indicar controles, estudios complementarios o la toma de una muestra de tejido.
La mamografía y el ultrasonido tampoco son exámenes intercambiables.
“Son estudios complementarios. El ultrasonido puede mostrar imágenes que no se pueden evaluar en la mamografía y, al contrario, la mamografía puede mostrar imágenes que no se pueden ver en el ultrasonido”, explica Suárez.
La mamografía puede revelar, por ejemplo, microcalcificaciones y determinadas alteraciones de la arquitectura mamaria, mientras que el ultrasonido permite caracterizar otros hallazgos, como establecer si una masa es sólida o quística.
¿Desde qué edad?
Los especialistas entrevistados por Prensa Libre para esta serie coinciden en recomendar una mamografía anual a partir de los 40 años.
“Está indicada la realización de la mamografía de forma anual, a partir de los 40 años, en todas las mujeres”, afirma Suárez.
Antes de esa edad, el ultrasonido mamario suele utilizarse como estudio inicial, particularmente porque el tejido de mujeres jóvenes puede ser más denso.
“En pacientes jóvenes, las mamas son muy densas, por lo que el ultrasonido es el estudio de elección”, explica el médico.
La edad, sin embargo, es una referencia general y no sustituye una evaluación individual. Síntomas, antecedentes personales, familiares o genéticos y otras condiciones pueden hacer necesario modificar la vigilancia indicada para una paciente.
Mejicano señala que entre los elementos que deben valorarse están la edad, antecedentes personales de cáncer de mama, determinados antecedentes familiares y genéticos, historial reproductivo y hormonal, exposición previa a radiación y densidad mamaria.
Por ello, no tener familiares que hayan desarrollado cáncer de mama no basta para descartar el riesgo.
Ruano cuenta que una de las expresiones que escucha entre algunas mujeres es:
“En mi familia no ha pasado nada, entonces ¿para qué lo voy a hacer?”.
El diagnóstico temprano cambia el escenario
García considera que la detección temprana es uno de los elementos que puede modificar el pronóstico.
En información proporcionada por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) para el dossier Un país ante el cáncer, la institución indicó que la supervivencia a cinco años en cáncer de mama pasa de 10 de cada 10 personas cuando se detecta en etapas tempranas a tres de cada 10 cuando se diagnostica en la etapa final.
El dato corresponde a información entregada por Salud y no significa que todas las pacientes diagnosticadas tempranamente tendrán el mismo desenlace. El propio García recuerda que en oncología no existe una garantía absoluta y que cada cáncer debe evaluarse individualmente.
Echeverría resume la posibilidad que abre el diagnóstico oportuno de otra manera:
“El de mama, por ejemplo, es altamente tratable”, afirmó al hablar de la combinación de prevención, diagnóstico oportuno y acceso al tratamiento.
“El cáncer de mama va aumentando”
El ministro de Salud, Joaquín Barnoya, también se refirió a la enfermedad durante una entrevista con Prensa Libre.
“Yo le puedo decir el cáncer de cérvix va disminuyendo, pero el cáncer de mama va aumentando”, afirmó.
El señalamiento se produce mientras Guatemala todavía construye su registro poblacional de cáncer.
El propio Barnoya reconoció que el país no dispone aún de información poblacional completa para determinar con precisión cuáles son los cánceres más frecuentes, cuántas personas los padecen y dónde están los pacientes. Al momento de la entrevista, aseguró que el registro en desarrollo contenía alrededor de 14 mil casos.
Mientras ese sistema se completa, Salud utiliza también estimaciones internacionales.
En el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), entretanto, el cáncer de mama encabezó las consultas oncológicas durante el 2025.
De las 251 mil consultas por cáncer registradas ese año, 24 mil 967 correspondieron a cáncer de mama. El dato se refiere a consultas y no a pacientes distintos. Páginas 8 y 9
¿Cuántas mamografías hace Salud?
Barnoya informó que el sistema público efectuó alrededor de 7 mil mamografías durante el 2025 y que en lo que iba del 2026 contabilizaba aproximadamente 5 mil 400.
El ministro dijo además que el sistema disponía de 13 servicios con mamógrafos y reconoció la necesidad de seguir fortaleciendo esa capacidad.
Las cifras muestran el número de estudios realizados, pero no permiten establecer por sí solas qué proporción de las mujeres que deberían acceder al tamizaje está efectivamente cubierta.
Detectar temprano también depende de la red de salud
La discusión sobre mamografía y diagnóstico temprano no termina en el equipo que produce la imagen.
Un monitoreo de la ejecución presupuestaria elaborado por el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR), junto con la Unidad de Investigación de la Escuela de Estudios de Postgrado de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos, permite observar cómo se distribuyen los recursos destinados al cáncer.
Después de las modificaciones presupuestarias registradas, la actividad de atención integral del cáncer tenía un presupuesto vigente de Q471 millones 558 mil 466 al cierre de septiembre. De esa cantidad se habían devengado Q170 millones 600 mil 121, equivalente al 36.18%.
Para la detección temprana resulta especialmente relevante la distribución territorial.
El monitoreo señala que la mayor parte de los recursos está concentrada en hospitales y en la administración central, mientras que las estructuras departamentales tienen asignaciones considerablemente menores.
En la tabla presupuestaria aparecen Q17 mil para la Dirección Departamental de Redes Integradas de Servicios de Salud (DDRISS) de Chimaltenango, Q13 mil 664 para la de Escuintla y Q552 mil 122 para Petén Sur Occidental.
Esas tres asignaciones suman Q582 mil 786.
El documento advierte que las funciones de promoción, prevención, tamizaje y detección temprana también corresponden al primer y segundo nivel de atención y cuestiona la escasa asignación destinada a esas estructuras territoriales.
Eso no significa que los Q582 mil 786 estén destinados exclusivamente a mamografías o al cáncer de mama. El monitoreo incluye la atención del cáncer en general y los recursos asignados a esas Direcciones Departamentales de Redes Integradas de Servicios de Salud se distribuyen en distintos renglones.

“Sin un primer nivel potente”
La lectura de Echeverría apunta en la misma dirección, aunque desde su experiencia profesional.
“La razón es que nunca se fortaleció el primer nivel de salud, que abarca la educación, la prevención y el diagnóstico oportuno”, afirma.
Y agrega: “Sin un primer nivel potente, solo estamos atendiendo a una gran cantidad de personas con enfermedad avanzada, y no habrá presupuesto que alcance para contenerla”.
Al referirse específicamente a quienes viven fuera de la capital, Echeverría sostiene que la identificación y orientación de pacientes también debería comenzar cerca de sus comunidades.
Según su experiencia, en el interior persisten dificultades para desarrollar tamizajes y trasladar a las personas que requieren atención especializada hacia los servicios que pueden diagnosticar y tratar el cáncer.
Recursos para equipo todavía pendientes
El monitoreo presupuestario muestra otra dificultad.
El renglón de mobiliario y equipo médico-sanitario y de laboratorio tenía un presupuesto vigente de Q55.57 millones, del cual se habían ejecutado aproximadamente Q8.94 millones, el 16.10%, al corte analizado. Monitoreo Ca septiembre 2026
El informe considera que esa ejecución refleja un rezago en la adquisición de equipamiento especializado.
Ese dato corresponde al equipamiento oncológico en general. El documento no identifica cuánto de esos recursos corresponde específicamente a mamógrafos, por lo que no permite atribuir esa baja ejecución únicamente a la detección del cáncer de mama.

Encontrarlo antes no responde todas las preguntas
Una mamografía puede ser el primer paso para encontrar una alteración que todavía no se siente, pero no determina por sí sola qué tratamiento necesitará una paciente.
Una vez confirmado el cáncer, García recomienda conocer cinco aspectos: qué tipo exacto de cáncer es, en qué etapa se encuentra, cuál es el objetivo del tratamiento, qué efectos adversos y costos puede tener y qué opciones existen.
También considera válido solicitar una segunda opinión. Hacerlo, subraya, “no es desconfiar” del médico.
Es allí donde cobra sentido aquel ejemplo de un centímetro.
La mamografía no garantiza que toda paciente tendrá un diagnóstico temprano ni confirma por sí misma un cáncer. Lo que permite es observar determinadas alteraciones que pueden no ser palpables y abrir la puerta a investigarlas mediante otros estudios y, cuando corresponde, una biopsia.
Encontrar la enfermedad antes de sentir un bulto puede significar encontrarla en un momento distinto.
Y en cáncer de mama, ese momento puede cambiar las opciones que vienen después.

