Guatemala

Crueles y rentables

El país carece de instrumentos legales que prohíban las peleas de perros

?¡Jule, Mandril, jule!?, grita un sujeto desconocido. ?¡Arriba, Jack, arriba, muérdalo?, replica el propietario de un robusto perro.

Los espectadores no se pueden contener y estallan en carcajadas. En una extraña posición, Mandril muerde la pata de Jack, quien inmovilizado, aúlla de dolor.

Han transcurrido 30 minutos desde que Mandril y Jack, dos American pitbull, empezaron la primera de cuatro peleas. Enfrentamientos como ese se efectúan en una casa particular, donde un pequeño salón ha sido dispuesto como rodeo.

Con la adrenalina al tope, los espectadores gritan, lloran y ríen, mientras los canes se destrozan con saña y ferocidad. Al final, Mandril será aniquilado por Jack.

Mientras los propietarios cargan a los perros, los responsables de las apuestas pagan a los ganadores. Esa noche, el propietario de Jack ganó Q45 mil, pero en ocasiones, las apuestas superan los Q500 mil.

Diversión oculta

En Guatemala no existe ninguna ley que prohíba las peleas de perros, las que se realizan en la mayor secretividad, desde hace cinco años.

El dueño de un pitbull canela cuenta que horas antes de que se realicen los encuentros se entera del lugar en que peleará su can.

?Me llaman por teléfono y me dicen que habrá pelea. Posteriormente, un mensajero me indicará dónde y a qué hora?, dice.

Maltrato es prohibido

Raúl Mérida, presidente de la Asociación Guatemalteca Protectora de Animales, AGPA, explica que está vigente el Decreto 800/70, Ley de Protección Animal. Ese instrumento legal no impone sanciones, pero prohíbe el maltrato a los animales.

?Para que un pitbull sea bueno en una pelea, los propietarios utilizan métodos crueles de entrenamiento, incluida la tortura, y por ello son agresivos y violentos?, explica.

Como parte de su labor, la AGPA ha desmantelado peleas en zonas marginales de la capital, así como en Villa Nueva y Jutiapa, donde los curiosos pagan entre Q100 y Q40 por presenciarlas. Las apuestas tienen como base Q5 mil.

?Recibimos llamadas anónimas que nos indican más o menos dónde se efectúan las peleas. A veces, llegamos cuando no hay nadie, pero en otras ocasiones hemos rescatado a los perros?, indica.

Mérida, experto etólogo, estudioso del comportamiento de los animales, añade que los pitbull no son ?sanguinarios ni resistentes al dolor por naturaleza?. ?Ocurre que los entrenamientos giran en torno a la ira, y para ello es necesario utilizar métodos crueles?, agrega.

Considera que un perro que ha sido sometido a prácticas de tortura puede ser rehabilitado, siempre y cuando reciba afecto y cariño por parte de su amo.

Cautela

Entre los fanáticos de las peleas priva el criterio de que éstas ?no están prohibidas?. Sin embargo, uno de ellos detalla que en una ocasión fueron detectados por la Policía y ?nos llevaron a todos?.

Por ?todos? se refiere a perros, espectadores, propietarios y el dinero de las apuestas. Sin embargo, no pasó a más y los espectadores recobraron la libertad.

Desde ese día, los organizadores son más cuidadosos: si antes había hasta veinte peleas, ahora sólo se realizan cuatro.

Mientras no se cuente con un instrumento legal específico, los combates de perros continuarán como una actividad cruel y rentable.

Tragedias: Víctimas de los pitbull

El jueves 21 , Iris Andrea Hernández, de 4 años fue atacada por un pitbull, frente a su vivienda en el asentamiento Mario Alioto, en Villa Nueva. La pequeña se convirtió en la más reciente víctima de estos perros, considerados por la mayoría de criadores del país, ?como crueles y sanguinarios?.

El 18 de octubre, Jennifer Andrea González Cuque, también de cuatro años, murió a consecuencia de las mordeduras que le ocasionó un can de esta raza, cuando la pequeña jugaba con otros niños en su casa de Boca del Monte, Villa Canales.

La muerte de la menor provocó una serie de acciones para regular la tenencia de estos animales. Incluso, los padres de varias víctimas expresaron la necesidad de una ley al respecto.

De momento, en Villa Nueva se intenta que los dueños le coloquen bozal a sus perros cuando los sacan a las calles. Además, exigen mayor control y vigilancia.

Entretención inhumana

Algunos perros que participan en peleas clandestinas son torturados por sus propietarios.

Rutina desgastante

Para que un pitbull pueda participar en una pelea, debe someterse a un duro entrenamiento.

? Correr en la ?banda sin fin? durante 40 minutos. Para motivar al perro, los entrenadores amarran a otro can al frente de la máquina.

? Dieta a base de carne magra.

? Toques eléctricos en los testículos.

? Encierros prolongados en la oscuridad.

? En los casos más extremos, usan chile en polvo, hormigas y alfileres para torturar al animal.

? A eso se añaden golpes y otras agresiones físicas.

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