El diseño
La máquina está formada por una aparato circular metálico con varios segmentos que son impulsados por una caída de agua, y este movimiento es el que genera la energía que hace trabajar los pistones de una bomba que succiona el líquido y lo impulsa —a través de tubos— hacia los lugares de cultivo donde se utiliza para regadíos.
El aparato, que también tiene aspersores, está conectado a un cilindro, en cuyo interior están los pistones hidráulicos y válvulas que hacen que impulse el agua hasta 120 metros de altura de manera vertical.
Ramírez añadió que su invento puede ser utilizado para regar cultivos pequeños, para extraer agua de un pozo o de un río.
Origen
La idea surgió porque los padres de Ramírez tienen un terreno en ese municipio, ubicado a un kilómetro cuesta arriba del río La Conquista, y había necesidad de acarrear agua para sus plantas. “La adquisición de un motor era demasiado onerosa, por lo que se me ocurrió aplicar mis conocimientos de hidráulica en el caudal del afluente”, contó.
Ramírez expuso que la construcción de su invento no era una prioridad en su carrera, por lo que le tomó 10 años terminarla.
A lo largo de este tiempo hizo varios ensayos. “Llevé a cabo pruebas que no dieron resultado, pero no me di por vencido hasta lograrlo”, resaltó.