Este fue un reconocimiento a los momentos en que ambos entrenaban juntos; sin embargo, el destino le deparaba un infortunio a Juan Carlos, tras lo cual no podría continuar practicando el deporte que los unió.
El lado humano de los juegos que se celebran en Guatemala y la medalla dorada han encontrado el rumbo en dos personajes que pasarán a la historia.
El corazón ha podido más que el egocentrismo de tener en la sala la anhelada presea.
El escenario
La Base Naval del Pacífico fue el escenario donde los dos personajes vivieron una de las historias más conmovedoras del los juegos.
Después de dos horas y 11 segundos de competición, Carlos Friely lograba su segunda medalla en triatlón en los Juegos Centroamericanos.
En 1997, en San Pedro Sula, obtuvo la primera.
Luego de pasear la bandera guatemalteca y recuperar el aliento, se dirigió hacia donde se encontraba Juan Carlos, quien sostenido por un par de muletas recibió tan inesperado reconocimiento a la amistad que perdurará por siempre.
Un gran deportista
La medalla de Carlos Friely no es casualidad. De 1994 a 1999 fue campeón nacional invicto, y en 1994 ganó el bronce en los V Juegos Centroamericanos, en El Salvador.
Además, practica balón mano en la liga mayor, y fue convocado a la selección mayor que recién conquistó la medalla de oro, pero decidió entrenar triatlón para revalidar su título, porque el ejemplo de Carlos de la Roca y sus palabras lo inspiraron para ser un guerrero del deporte.
Friely es un atleta completo, entrenado para el triatlón por tres diferentes deportistas, uno para cada disciplina.
?Tenía un objetivo claro y definido: ganar la medalla de oro, para dedicársela a Juan Carlos?, dice.
?Sabía que tenía que ganarla, y a pesar de que pinché con la bicicleta, debía imponerme?, agrega.
?Al final de la competencia, apenas saqué dos segundos al tico Rodríguez, pero había cumplido mi misión y podía dedicarle la medalla a mi gran amigo?.
Testimonio: Buen prospecto
Juan Carlos de la Roca comenzó a entrenar en el gimnasio Exerzone, y encontró a un gran amigo en Carlos Friely.
Eran momentos felices, porque en todo momento el apoyo para comenzar a entrenar triatlón era un sueño que no pudo concretarse. ?El era un gran prospecto, y lo demostraba en todo momento. Le dio cáncer y este año perdió la pierna?, dijo Friely.
?Fui convocado a la selección de balón mano, pero él (De la Roca) me motivó para que revalidara la medalla y me dijo que podía lograrla. El me inspiró, porque a pesar de lo que había pasado, nunca desmayó y siempre lució radiante de alegría. Fue mi inspiración al decirme que fuera un guerrero del deporte?.