El difícil retorno de Adayanci a su familia y a su escuela en San Marcos

Cuando se fue con su padre a Estados Unidos, en mayo pasado, Adayanci era una niña jovial, extrovertida y juguetona; hoy, cinco meses más tarde está irreconocible, afirman familiares y personal de la escuela donde estudiaba. La separación familiar le dejó secuelas que costará mucho trabajo dejarlas atrás.

La pequeña Adayanci(de blanco) intenta jugar con sus compañeros de clase el primer día que se reintegró a sus estudios en una escuela rural de Santa Ana, Malacatán. (Foto: Univisión)
La pequeña Adayanci(de blanco) intenta jugar con sus compañeros de clase el primer día que se reintegró a sus estudios en una escuela rural de Santa Ana, Malacatán. (Foto: Univisión)

El sitio en internet de Univisión Noticias publicó este lunes la historia de esta pequeña guatemalteca de 6 años que permaneció separada de su familia durante tres meses y medio, y cómo el día que regresó a su hogar y a la escuela donde estudiaba en Malacatán, San Marcos, estuvo marcado por la apatía y la negativa a separarse de su madre. 


Ni la reunificación familiar puede aplacar el daño psicológico que la separación le trajo a su vida. Así como ella, otros dos mil 500 menores de edad sufren lo mismo, ente ellos 465 guatemaltecos.

Univisión relata que el 30 de agosto, día en que Adayanci Pérez Chávez regresó a Guatemala, abrazó a su madre, por momentos sonreía. Cuando llegó a su natal Santa Ana, la aldea de Malacatán, la familia la esperaba con fiesta y juegos pirotécnicos, pero ella solo quería abrazar a su mamá.

En su mente permanecían fijos los momentos en los que estuvo encerrada en un centro de detención, posteriormente en un albergue y luego en dos familias de acogida.

Solo ella sabe lo que padeció y cuánto sufrió. Un audio que la misma cadena televisiva reveló, evidencia los crueles momentos en que una de sus tías en Guatemala conversa con la pequeña y esta solo llora y pide ver a su papá.

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Ya no es la misma

El día de su regreso a la escuela no fue menos difícil. De nuevo, Adayanci no quería despegarse de su mamá. Al llegar al centro de estudios, quienes eran sus compañeros de clase se le acercaban y le hablaban, le extendían la mano y tocaban el rostro, pero la niña solo miraba hacia arriba, o no hablaba, tampoco respondía preguntas…

Las maestras de la escuela reconocen que Adayanci ha cambiado.

Una de ellas la definía como una niña inteligente, dulce y enérgica que mostraba “su deseo de aprender y una voluntad de mejorar su desempeño”.

“Ella era muy activa. Ya no es la niña que yo dejé de ver hace cinco meses”, se lamenta Claudia  Rodríguez, una de las maestras.

Una maestra abraza a Dayananci en el primer día de clases de la pequeña. Los demás niños observan la escena rodeando un patio de tierra. (Foto: Univisión)

En las noches se despierta

“Todos la notaron rara porque ella no era así. Ella sonreía ella platicaba y le gustaba participar en todo, pero ahora no. No quiso ni hablar con los compañeros”, afirmó su madre, Alma Lucerito Chávez, cita Univisión Noticias.

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Añade que en las noches la pequeña se despierta en medio de pesadillas, llora mucho, es rebelde y mucho más introvertida.

Según documentos que el medio conoció, a la menor le diagnosticaron trauma y estrés postraumático agudo que, de no ser tratado adecuadamente, podría dejarle a la niña secuelas para toda la vida. 

Mientras tanto, el padre de la niña, Hugo Leonel Pérez, debe lidiar con los efectos que le dejó a él la separación familiar. Aunque él sabe que no fue su responsabilidad, no puede dejar de sentir culpa. Ahora debe preocuparse, no solo de cómo hará que su pequeña Adayanci vuelva a ser a de antes sino cómo juntar el dinero que le debe al coyote que los llevó a EE. UU.

Al menos 465 menores guatemaltecos fueron separados de sus padres al cruzar la frontera sur de EE. UU. como consecuencia de la política tolerancia cero, en muchos casos los padres fueron deportados.

Aunque solo se conocieron algunos de estos casos, la organización estadounidense Justice in Motion calcula que entre 300 y 400 menores guatemaltecos se quedaron solos en EE. UU.  al ser separados de sus padres.

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