Se supera cifra de deportaciones del 2017 a cuatro meses de que concluya el año

Luis Marvin García salió por la angosta puerta negra de la Fuerza Aérea Guatemalteca que da a la avenida Hincapié zona 13, de inmediato abrazó a su novia, Marta Garrido, a sus padres y dos hermanas que habían viajado desde Momostenango, Totonicapán, para darle la bienvenida. Hacía tres años que no lo veían.

Luis Mejía, deportado que tenía 20 años de vivir en EE. UU. abraza a su esposa y su hija al salir de la Fuerza Aérea Guatemalteca. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Luis Mejía, deportado que tenía 20 años de vivir en EE. UU. abraza a su esposa y su hija al salir de la Fuerza Aérea Guatemalteca. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Luis es uno de los 33 mil 445 guatemaltecos que han sido deportados de EE. UU. este año, cifra considerada alarmante por organizaciones pro migrantes pues a falta de más de cuatro meses para que concluya el 2018 ya se rebasó el número de guatemaltecos que retornaron al país en todo el año pasado que fue de 32 mil 833.


El número, con seguridad superará al total de deportaciones del 2016, que fue de 35 mil 465 ya que el promedio mensual se aproxima al del 2014, el año que más deportaciones de guatemaltecos se han registrado.

Tenían años de vivir en EE. UU.

Como no ocurría en años recientes, ahora con facilidad se encuentran deportados que tenían muchos años de vivir en EE. UU. como Rafael Vicente, originario de Totonicapán, y cuya familia vive en Champerico, Retalhuleu, que tenía 12 años de vivir en Los Ángeles.

El hermano Flavio Vicente comentó que Rafael tuvo un problema con la Policía, fue detenido y de inmediato remitido al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE en inglés) que lo deportó. Añadió que él también vivió un tiempo en aquel país y regresó por su cuenta en 2011.

Lamentó que por las políticas de Donald Trump mucha gente que ya tenía su vida hecha en EE. UU. está siendo deportada.

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Flavio dice que en Champerico se dedican a la siembra de maíz y ajonjolí; sin embargo, los cultivos se han perdido este año a causa de la sequía.

Luis Mejía es otro ejemplo, tenía 20 años de vivir en EE. UU. también tuvo un problema con la justicia. Intentó pelear su caso para quedarse en aquel país hasta que se enteró que su padre de 95 años padece cáncer y prefirió volver a Aguacatán, Huehuetenango.

  • Aumenta número de retornados de EE. UU. 

Año Deportados Promedio mensual
2018 33,445* 4,321
2017 32,833 2,736
2016 35,465 2,955
2015 31,443 2,620
2014 51,157 4,263
2013 50,221 4,185
2012 40,647 3,387
2011 30,855 2,571
2010 29,095 2,424
2009 27,222 2,268
  • *Hasta el 23 de agosto

Cuando se fue, Mejía dejó ocho hijos uno de los cuales tenía siete meses de nacido. Ahora entre una mezcla de alegría y aflicción se le quiebra la voz cuando piensa “que le voy a decir cuando lo mire porque él me reclamaba qué cuando era niño no lo pude abrazar”.

Para Mejía, de 53 años, ahora hay más detenciones de guatemaltecos que tienen mucho tiempo de vivir en EE. UU. por el “racismo” de las autoridades estadounidenses. En los años que radicó en el país del norte se dedicaba a la construcción y el manejo de maquinaria pesada.

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“Estados Unidos debería ser un país grande en derechos humanos, pero no es así. He visto mucho sufrimiento, niños que se quedan solos porque sus padres son deportados. En Guatemala sufrimos por el racismo y ahora también allá”, se lamenta.

Wilson Mateo es de San Marcos mientras observa los vehículos que transitan por la avenida Hincapié cuenta que no conoce nada de Guatemala porque cuando se fue tenía apenas cinco años, ahora tiene 20. “No tengo idea de lo que voy a hacer”, dice Mateo mientras camina presuroso como huyendo de la entrevista.

Se ha incrementado la xenofobia

El sacerdote Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante de Guatemala, indicó que el aumento de las deportaciones muestra el endurecimiento de las políticas migratorias en suelo estadounidense que apuntan a impedir el “sueño americano”.

Verzeletti añadió que el aumento de la xenofobia y racismo ha causado el incremento de las redadas masivas alentadas por ciudadanos estadounidenses que alertan a ICE para denunciar que hay indocumentados en los vecindarios.

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El sacerdote criticó que el gobierno no ha generado políticas para apoyar a los guatemaltecos deportados. “La gente sale por no tener trabajo y cuando regresa se encuentra en la misma situación a veces peor”, expuso.

Añadió que ante este panorama es fácil predecir que la migración ilegal continuará.

Mario Santos, secretario de la Asociación de Retornados Guatemaltecos (AGR), lamentó que los deportados son estigmatizados y la sociedad cree que se trata de personas que han hecho algo malo en EE. UU. cuando la realidad es que regresan por diversos factores.

Señaló que las autoridades gubernamentales no atienden adecuadamente a los retornados ya que solo los registran porque es su obligación legal, pero ni siquiera se les pregunta si enfrentarán peligro al retornar a sus lugares de origen, puesto que muchos de ellos han tratado con traficantes de personas.

Lamentó que los guatemaltecos al arribar al país no encuentran oportunidades de desarrollo, por lo cual muchos intentan regresar. “La gente en su desesperación por la situación económica social y política busca una salida”, añadió Santos. 

Para el activista el aumento de las deportaciones obedece al plan Tolerancia Cero de la administración de Donald Trump con la cual se han acentuado las restricciones y la persecución.

Hay programas

El vicecanciller Pablo García Sáenz afirmó que hay programas que apoyan a reinsertar a los guatemaltecos retornados y “hay varios que han sido tomados en consideración para trabajos por ejemplo en call center”.

Añadió que el Intecap (Instituto Técnico de Capacitación) ha desarrollado programas para certificar en el país a aquellos que han retornado y que durante su estancia en EE. UU. adquirieron alguna habilidad o aprendieron algún oficio. Además, el Ministerio de Educación cuenta con un programa para completar los estudios de bachillerato para que puedan contar con esa credencial.

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Reconoció que se han endurecido las políticas migratorias de EE. UU. y afirmó que el gobierno de Guatemala ha planteado en diversos foros e instancias la revisión de esas prácticas.

“Seguimos reiterando al gobierno de Estados Unidos siempre, la necesidad de poder analizar estas diferentes acciones en materia migratoria”, subrayó García Sáenz.

Citó como otra de las acciones impulsadas por el gobierno la solicitud que se hizo del Estatus de Protección Temporal (TPS en inglés) a raíz de la tragedia del Volcán de Fuego, petición que aún no recibe respuesta. 

Y mientras se debate sobre los programas de ayuda a retornados, guatemaltecos como Luis Marvin García (citado al inicio del artículo) se esforzarán por salir adelante.

Nicolás García, su padre, explicó que su hijo tenía tres años de laborar en un restaurante, pero lo deportaron por culpa “del gobierno ingrato que no lo dejó trabajar”.

Marta Garrido, la novia de Luis Marvin, que estuvo 20 días en prisión previo a ser deportado, explicó que, por una parte la familia está contenta, pero “todo está en las manos de Dios”.

Su novio partió a EE. UU. como miles de guatemaltecos por los deseos de prosperidad y desarrollo que no encuentran en su país.

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