Denuncian tortura psicológica a migrantes y “aviones viejos” para traslado de deportados

La Casa del Migrante y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) denunciaron que las familias que fueron deportadas el pasado 10 de julio sufrieron maltrato psicológico durante el tiempo que estuvieron detenidas, al mismo tiempo que pidieron el uso de aviones adecuados para el retorno de guatemaltecos, luego de que migrantes afirmaran que una aeronave se incendió en pleno vuelo.

Familias guatemaltecas deportadas el pasado 10 de julio. La PDH y la Casa del Migrante denunciaron que sufrieron tortura psicológica. (Foto Prensa Libre: Óscar Rivas)
Familias guatemaltecas deportadas el pasado 10 de julio. La PDH y la Casa del Migrante denunciaron que sufrieron tortura psicológica. (Foto Prensa Libre: Óscar Rivas)

Ambas instituciones expusieron que los guatemaltecos sufrieron tortura psicológica en los centros de detención en EE. UU. Una trabajadora de la Casa del Migrante indicó que uno de los padres manifestó que eran engañados, ya que los cambiaban constantemente de centro de detención y les decían que ahí los reunificarían con sus hijos, pero no era cierto. 


Aseguró que, según testimonios de las propias familias retornadas, los guardias de seguridad les gritan a los menores y les aseguran que están en ahí porque sus padres los abandonaron, mientras que a los padres, también presos, los culpan por el abandono de sus hijos.

Incidente en avión

La PDH y la Casa del Migrante también mostraron su preocupación por el incidente que ocurrió en un vuelo de deportados del pasado 11 de julio que transportaba a 132 guatemaltecos de regresaban a Guatemala, ya que, afirman, el interior del avión se incendió y fue necesario hacer un aterrizaje de emergencia en México.

“Los migrantes bajaron en pánico, salieron y cuando empezó a incendiarse el avión en el aire tuvieron que aterrizar en México y ahí solo hicieron algo sencillo y siguieron”, dijo Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, que citó testimonios de varios migrantes que venían en el vuelo.

Para Verzeletti, el problema ocurrió porque los aviones “son muy viejos”, por lo cual, en un pronunciamiento ofrecido junto con el titular de la PDH, Jordán Rodas, exigió que se garantice que los aviones y equipos que utiliza EE. UU. para la repatriación de connacionales cumplan con los estándares y protocolos internacionales de seguridad para evitar accidentes aéreos.

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Una voluntaria de la Casa del Migrante afirmó que uno de los deportados que iba en el vuelo contó que durante el incidente aún estaban engrilletados de las manos, cintura y pies por lo cual, en caso de algún percance no hubieran tenido posibilidades de sobrevivir.

“Que hubiera pasado si el avión se cae, yo me muero”, habría narrado otro guatemalteco deportado a la trabajadora de la Casa del Migrante, lo cual demuestra, según Verzeletti, que no hay ningún protocolo de seguridad en caso de alguna emergencia en pleno vuelo.

Se consultó a personal de la oficina de Prensa de la Embajada de EE. UU. en Guatemala si tenían información del incidente e indicaron que hacen las averiguaciones respectivas.

Mal protocolo de recepción

Rodas y Verzeletti también criticaron el proceso de recepción de las familias que fueron deportadas el pasado 10 de julio, pues al menos cuatro de ellas fueron abandonadas en la calle.

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Según Verzeletti, estas unidades familiares fueron registradas por la Dirección General de Migración en la Fuerza Aérea de Guatemala y luego salieron sin saber qué hacer porque debían viajar hasta Ixcán, Quiché, y no tenían parientes en la capital ni dinero.

“A estas familias las recogimos en la calle y las llevamos a la casa y las acompañamos psicológicamente, les ayudamos y orientamos”, precisó el sacerdote.

En total eran nueve personas, tres padres con un niño cada uno, más otro que llevaba a dos hijos. Las edades de los menores eran de 7 a 11 años, informó personal de la Casa del Migrante. Los menores estaban cansados y ansiosos porque durante mucho tiempo el avión sobrevoló el aeropuerto La Aurora porque no podía aterrizar, debido a que un avión de EE. UU. debía despegar.

Esa tarde la secretaria de Seguridad Nacional de ese país, Kisrtjen Nielsen, debía partir de Guatemala después de haberse reunido con los cancilleres de México y del Triángulo Norte de Centroamérica en la capital, donde expresó su compromiso por agilizar la reunificación de familias migrantes.

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Verzeletti criticó que cuando las familias fueron deportadas solo se hizo “un show mediático con la primera dama —Patricia Marroquín de Morales—  y después dejaron a las familias en la calle sin conversar con ellos, ni dialogar, sin saber qué necesitan o de qué departamento son”.

La Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (Sosep) es una de las instituciones que participan en los protocolos de recepción a menores de edad cuando son deportados.

Carol Girón, directora de programas de los Misioneros Scalabrinianos, coincidió en que el protocolo con el cual se recibió a los menores de edad no fue el adecuado ya que no se cumplió con lo que establece el Código de Migración.

Respecto a la participación de la esposa del presidente en los actos de recepción de las familias, señaló que, aunque haya tenido una buena intención se le puede dar una lectura equivocada porque después del proceso de recepción “ya no pasó nada”.

“Es decir, solo voy —de Morales— yo los atiendo, me tomo la foto y me voy, y de ahí les abro la puerta”, expresó Girón.

Al respecto la oficina de Comunicación de la Sosep informó que no se pronunciarían al respecto.

Los migrantes permanecen detenidos en lo que se tramita su deportación. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

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