El sitio lo administra la Asociación para el Desarrollo Sostenible, Ades, entidad que pretende convertirlo en un destino turístico para un área olvidada por las políticas nacionales.
En Tatasirire el visitante encontrará un lugar con infraestructura hecha a base de troncos y movimiento de suelos. Para proporcionar siempre un contacto más íntimo con la naturaleza, el concreto está ausente.
Su primer atractivo está casi en el punto de ingreso: una fresca cascada de casi 30 metros de altura. Los senderos, diseñados estratégicamente y con miradores en cada tramo, guían al caminante por un recorrido a través del cual podrá admirar otras cinco cataratas, de entre tres y 10 metros de caída.
El agua es cristalina, fría y de un sabor agradable. Inclusive, hay puntos determinados donde se puede disfrutar de un chapuzón.
Las caídas de agua alimentan los pequeños ríos La Pilita y El Manzanal. Estas fuentes hídricas están rodeadas de un bosque de pino y otras especies, lo cual crea una atmósfera fresca y, a ratos, fría.
Cabalgata ecológica
Después de la caminata, diez mansos caballos esperan a los visitantes para cabalgar por las montañas y cerros de las fincas ganaderas y agrícolas cercanas. No es difícil aprender a ensillar un corcel, a usar las riendas, a montarlo y también a darle de comer.
El parque tienen áreas especiales para acampar y hasta para fogatas. Además, el paseante encuentra tramos para el descanso, bajo árboles con somníferas hamacas.
Los sanitarios son estilo abonera, para tratar las excretas y no contaminar las fuentes hídricas. Estos son de ingenioso diseño, a base de lepa, que permite mantener la armonía del bosque, sin producir un impacto visual negativo.
A Tatasirire se le dio categoría de parque, porque reúne componentes que facilitan el entretenimiento, la recreación, la ecología y la enseñanza-aprendizaje, detalla María Soc, presidenta de Ades.
Ambiciosos planes
A futuro se tiene contemplado construir kioscos con vista panorámica para áreas de descanso y comedores. También habrá casas aéreas, distribuidas entre el bosque, para hospedar a los turistas. El objetivo es brindar al visitante diversas opciones, señala Mariano Portillo, uno de los diseñadores.
?Lo más importante de este tipo de proyectos es el ecoturismo con visión de valorar la naturaleza, nueva fuente económica para el desarrollo del área, a la vez que se protegen los recursos?, expresa Marta Ayala, de la Fundación Calmecak, entidad que promueve el turismo ecológico en lugares poco conocidos, como volcanes y lagunas.