“La plaga constituye el principal problema sanitario de los bosques de coníferas, desde el sur de los Estados Unidos, México y Centroamérica”, explicó Paulo Ortiz, encargado del área de Plagas Forestales. “En Guatemala el problema es cíclico, cada fin de año se reporta un repunte de incendios forestales, lo que ocasiona que los árboles, en este caso los pinos, se resientan y queden expuestos al ataque de los insectos”, indicó Ortiz.
El experto hizo un llamado a las comunidades para que permitan el acceso a personal de INAB para detectar las condiciones de los bosques de pino, principalmente, en Totonicapán, Quiché, Alta Verapaz y Huehuetenango. “Cuando el árbol está maduro hay que cortarlo, nosotros por cada uno que talamos, sembramos diez para sanear el bosque”, añadió.
Antecedentes
El gorgojo del pino fue detectado en Guatemala desde hace 70 años y llegó a afectar unas 100 mil hectáreas (ha)de bosque en 1950, según los registros del INAB. Sin embargo, los primeros ataques del bicho se registraron en Tecpan, Chimaltenango, en 1930.
En 1980 la superficie de bosque infestada por la plaga sumaba las 50 mil ha
Este año se detectaron focos en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango; Olintepeque, San Francisco La Unión, Cajolá, Ostuncalco, San Miguel Siguilá, San Carlos Sija, entre otros.
Mientras que en San Marcos, la plaga afectó bosques de Sipacapa, Tejutla, Comitancillo, San Marcos, San Lorenzo y San Pedro Sacatepéquez.
En Totonicapán, los brotes están focalizados en San Cristóbal y San Andrés Xecul, principalmente.