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Luces, claros y sombras de la ley de alimentación saludable que se discute en el Congreso

La ley de promoción de alimentación saludable avanza en el Congreso y varios sectores discuten sus efectos.

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La propuesta 5504 busca que se promueva la alimentación saludable y se advierta de aquella con altos contenidos de grasa y azúcar. (Foto Prensa Libre: Pexels / Ella Olsson)

Tres criterios están en medio de la eventual aprobación de la iniciativa 5504, ley de alimentación saludable. El primero es la necesidad de tomar acciones contra enfermedades crónicas prevenibles y, el segundo, el impacto que tendrá en la industria de alimentos y, por último, el interés político.

Desde la academia, expertos en nutrición ven una necesidad de que Guatemala, al igual que otros países del continente, cuente con una ley de etiquetado de alimentos, que advierta a la población sobre el riesgo de consumir productos con alto grado de azúcares y grasas.

Los sectores económicos advierten un impacto negativo en la industria de alimentos si no se aprueba una norma técnica, consensuada y apegada a estándares de etiquetado regional, que no signifique un incremento en los costos de los productos.


Por último y el decisivo es el criterio político. Desde 2018 hasta ahora el Congreso no se ha puesto de acuerdo para aprobar la norma; sin embargo, en esta nueva legislatura existe cierta confianza en que sí se pueda conseguir los votos.

Mientras la iniciativa 5504 se encuentra en segunda lectura, avanzando hacia la tercera y su redacción final, el debate ha comenzado.

Realidad

En Guatemala uno de cada dos menores de cinco años tiene desnutrición crónica, pero hay otro problema que también aqueja a la población en este rango de edad y del que poco se habla: la obesidad y el sobrepeso, que afecta al 5%, según la última Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (Ensmi 2014-2015), dato que nueve años después sería mayor.

La probabilidad de que un niño con esta condición se convierta en un adulto con exceso de peso es alta, cuando cifras del Ministerio de Salud dicen que ya el 28% de los mayores de edad en el país tiene obesidad y el 34% sobrepeso.

Esta es una enfermedad crónica que predispone a la aparición de otras no transmisibles, como la diabetes, hipertensión arterial, padecimientos cardiovasculares y varios tipos de cáncer.

Uno de los principales factores de riesgo es el alto consumo de productos ultraprocesados y procesados que contienen elevadas cantidades de nutrientes críticos, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, azúcares, sodio y exceso de calorías, según explica Fernanda Kroker-Lobos, coordinadora del Centro de Investigación del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (Incap) para la prevención de Enfermedades Crónicas.

La profesional destaca que las principales causas de muerte en Guatemala tienen estrecha relación con enfermedades crónicas no transmisibles. Por ejemplo, más de 60% de los decesos está asociado con hipertensión, con tener la glucosa elevada en ayunas y con el sobrepeso/obesidad, este último padecimiento vinculado a la aparición de más de 10 tipos de cáncer.

“Tan solo con observar la alta tasa de mortalidad por estas enfermedades se puede concluir que las dietas de la población guatemalteca contienen un exceso de nutrientes críticos asociados a enfermedades que causan muerte y discapacidad”, dice Kroker-Lobos.

Un estudio desarrollado por el Incap en escuelas primarias de la ciudad de Guatemala (niños entre 9 y12 años) reveló que más del 35% de las calorías diarias que obtienen los estudiantes proviene de productos ultra procesados ricos en calorías, azúcar, sodio y grasas. Lo que equivaldría a unas 700 calorías al día de comida chatarra (asumiendo un consumo de 2 mil calorías diarias).

Mientras que en el área rural se estableció que más del 25% de las calorías diarias -unas 500- que consumen los adolescentes proviene de bebida azucaradas, dulces y snacks salados. Lo que a consideración de Kroker-Lobos sobrepasa todas las recomendaciones dietéticas para mantener una vida sana y prevenir enfermedades crónicas.

Abiertos al diálogo

Estas y otras investigaciones del Incap evidencian que el sobrepeso y obesidad “crece cerca de un punto porcentual por año”.

La científica menciona que la obesidad es multifactorial y hay factores individuales, políticos y culturales que la desencadenan, y se suma el ambiente alimentario poco saludable, “caracterizado por etiquetados nutricionales poco claros, alta disponibilidad de productos chatarra a precios convenientes, acompañado de un marketing agresivo dirigido a los más pequeños”.

A partir de estos criterios médicos, es que nació la iniciativa de ley, la cual busca promover la alimentación saludable cuenta con el apoyo de todo el Congreso, asegura el diputado ponente Jairo Flores, del bloque Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS). El congresista afirma que la iniciativa es sólida, pero es flexible a cambios que la puedan mejorar.

“El argumento más importante para una ley de alimentación saludable son las estadísticas relacionadas con enfermedades crónicas que tienen muchos guatemaltecos, y que hoy se han vuelto una pandemia”, dice Flores, que agrega que hay enfermedades renales y casos de diabetes que podrían disminuir si los guatemaltecos cuidan su alimentación.


Flores está consciente que la propuesta actual podría no estar terminada y, si necesita ajustes, se deberán hacer antes de su aprobación en redacción final.
“Yo veo buena aceptación de parte de diferentes bancadas, en su momento hubo oposición de una cámara relacionada con algunos productos envasados y procesados, pero creo que aquí hay que ver un tema central: en toda Latinoamérica los productos ya tienen un sello informativo”, insiste Flores.

De acuerdo con Kroker-Lobos, del Incap, la ley de promoción de la alimentación saludable “es un paso en la dirección correcta para promover ambientes alimentarios más saludables en Guatemala”.

Esta promueve el etiquetado frontal de advertencia nutricional, que interpreta información para el consumidor y le advierte a la persona cuando un producto es alto en azúcar, sodio, grasas totales, grasas saturadas y grasas trans, lo que mejora la comprensión, la percepción y las decisiones de compra de las personas, lo que ayuda a mejorar las dietas y promover ambientes alimentarios más saludables, dice la científica.

Menciona que en Guatemala hay estudios que señalan que el etiquetado frontal es comprendido por adultos y niños, incluyendo personas que viven en áreas rurales y con menos de 6 años de escolaridad.

Además de que las personas percibieron los productos ultra procesados como menos saludables e identificaron el exceso de nutrientes asociados a enfermedades crónicas no transmisibles.

Con respecto al etiquetado frontal, el Incap realizó un experimento aleatorizado con un grupo de niños y adultos que fue expuesto a productos con sellos de advertencia, mientras que a otro se le presentó el etiquetado de la Guía Diaria de Alimentos (GDA) promovido por la industria alimentaria.

Según los resultados, en las personas expuestas a los sellos de advertencia la intención de comprar productos más saludables aumentó cuatro veces y aumentó cinco veces la posibilidad de identificar el producto más saludable. Además de que incrementó la capacidad de identificar cuando un producto contiene un exceso de nutrientes relacionados con enfermedades crónicas, esto comparado con quienes fueron expuestas al GDA.

“Las etiquetas de advertencia es el sistema más fuerte y efectivo hasta la fecha, por lo que su adopción es recomendada por organismos internacionales, academia y organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo para informar y guiar a la población hacia productos más saludables”, dice Kroker-Lobos.

En Latinoamérica países como Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y recientemente Brasil, han aprobado o implementado el etiquetado de advertencia en los productos, lo que ha aumentado la capacidad de los consumidores para identificar productos con un contenido excesivo de azúcar, grasas, grasas saturadas y sodio, lo que a largo plazo impacta en la reducción de obesidad y demás enfermedades crónicas no transmisibles.


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El Congreso ya ha puesto sobre la mesa la discusión de la iniciativa 5504. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

A raíz de su implementación, la industria ha reformulado los alimentos para evitar lo sellos, y para conseguirlo ha disminuido la cantidad de nutrientes críticos en los productos.

La iniciativa también regula la publicidad de estos productos altos en grasas y azúcares.

“Hay que aclarar que tampoco es una publicidad negativa del producto, porque nadie está diciendo que no se consuma, aquí es que, si usted lo quiere consumir con su pleno conocimiento, que lo haga”, resalta el diputado Flores.

Otro punto importante, a consideración de Flores, es que se busca orientar en los centros educativos a los niños y jóvenes para que sepan que productos son mejores para su salud. La iniciativa, de llegar a ser aprobada, contempla incluir campañas educativas.

“Esta ley busca promover en las escuelas la alimentación saludable, amarrarlo con la ley de alimentación escolar, educar sobre la alimentación e informar a los guatemaltecos de cómo puede alimentarse bien”, dijo.

Piden más análisis

De aprobarse como se encuentra la iniciativa de Ley de Promoción de Alimentación Saludable, las cámaras empresariales tanto de Guatemala como regionales, advierten que provocaría aumentos de costos en la producción e importación de los alimentos manufacturados y derivaría en incrementos de precios al consumidor. También advierten un impacto en las exportaciones, ya que afectará el comercio con el resto de los países de la región con los cuales se ha trabajado en la armonización de las regulaciones para el sector.

La Gremial de Alimentos y Bebidas (Gremab), adscrita a la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), y por aparte la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB) señalaron que, con el contenido de la iniciativa se crean tasas impositivas que incrementará los costos para industrias e importadores y, en consecuencia, al consumidor.

La ley crea seis sellos de advertencias nutricionales, visibles al frente del empaque, y según el número de sellos, la tasa impositiva se incrementa.

Por ejemplo, por un sello es el 10% y sube un 5% por cada sello adicional hasta llegar a 6 sellos de advertencia, que representan una tasa impositiva del 35%.

De aprobarse la iniciativa como está hasta ahora redactada, el Ministerio de Salud quedaría facultado para la revisión de estas tasas cada 5 años, y podrá incrementarlas hasta un máximo de 100% en cada período.

Además, para los fabricantes, productores, distribuidores e importadores de alimentos preenvasados y ya distribuidos que sean afectos a esta ley, tendrán 360 días calendario a partir de la entrada en vigencia para hacer las adecuaciones y ajustarse a sus disposiciones, y dentro de ese plazo como medida temporal y con autorización del Ministerio de Salud, podrán incorporar a las etiquetas los sellos correspondientes en forma de estampa, pero igualmente debe cumplir con la advertencia, tamaño y otras características estipuladas.

Lacs expone que los sectores están alarmados, ya que varias empresas han estimado que al aplicar las nuevas medidas se impacta el capital de inversión; por ejemplo, una pequeña empresa puede incurrir en hasta Q600 mil para atender las nuevas disposiciones de empaque, etiquetas y la tasa impositiva.

Señala, además, que el contenido de esta propuesta es restrictivo y confiscatorio, ya que para una pequeña empresa ese monto de inversión representa sus utilidades, y hay otras que no van a tener el mismo impacto, pero si subirán los costos, insistió Lacs.

Julio Orozco, director ejecutivo de la Gremab, indica que aprobar esta ley cómo está ahora va a tener repercusiones negativas, porque para atender las disposiciones las empresas deberán tener dos líneas de producción diferentes, lo cual es complejo tanto para una pequeña empresa como para multinacionales, y a ello se agregan las tasas impositivas mencionadas y “definitivamente enviaría a un porcentaje importante de pequeñas empresas a la informalidad”.

La ley también afectará el comercio exterior y la homologación de regulaciones para el sector que ha estado trabajando Centroamérica, exponen los directivos de Gremab y de CGAB.

En este pronunciamiento también coinciden la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham), así como la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centroamérica y El Caribe (Fecaexca) de la cual es parte Agexport, así como Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano, de la cual es integrante la Cámara de Comercio de Guatemala.

Algunas de estas señalan que impactará en la labor de homologación y la integración de Centroamérica.


Uno de los problemas que señalan Lacs y Orozco es que al sacar Guatemala una regulación propia, pero sin trabajar en la homologación, tendrá un etiquetado diferente al de México, Centroamérica y Estados Unidos, y estos últimos dos destinos son los socios comerciales más grandes del país.

La CGAB ya solicitó al presidente del Congreso, Nery Ramos, que se abra una discusiónpara presentar opciones más modernas implementadas en otros países, sin embargo, a la fecha el Congreso no ha respondido, dijo Enrique Lacs, director ejecutivo de esa Cámara.