Guatemala

Residentes de colonia El Rosario, zona 18, cierran sus calles y se atrincheran 

Los residentes de la colonia El Rosario, zona 18, decidieron cerrar las cinco calles de ingreso que tenían, cuatro con paredes y una con portón y garita, pues en varios ataques desde vehículos murieron cuatro jóvenes.

La mañana del 21 de octubre fue la última vez que Marta Orellana pudo ver con vida a su hijo Esbin Velásquez, de 21 años.

La tarde de ese día, cuando él regresaba de su trabajo y ella aún no había llegado a su casa, dispararon contra el grupo con el que el joven intercambiaba sus conocimientos sobre la Biblia.

Velásquez recibió un balazo en la columna y otro en la frente, por lo que fue trasladado por los bomberos a un hospital, donde falleció al ser ingresado.

Ataques desde vehículos

Él fue el último que murió en la colonia El Rosario, producto de un ataque desde un vehículo que ingresó en el lugar, proveniente de otro sector. Según integrantes de los comités de vecinos y de seguridad, hubo varios heridos y tres fallecidos más.

Esa situación los llevó a tomar decisiones radicales: los cinco ingresos fueron tapados, pero no solo con rejas, sino también levantaron paredes de tres metros de alto y en el ancho completo de la calle.

“La seguridad pública no funciona, y los vecinos tenemos que buscar formas de seguridad para resguardarnos, sobre todo a los niños y jóvenes, que fueron parte del grupo que mataron en los ataques”, dijo Víctor Cruz, presidente del comité único de barrio de la referida colonia.

José Ramos, del comité de seguridad, es uno de los que trabajan en la construcción de las paredes, para lo cual cada una de las casi 400 familias de la colonia ha pagado Q200.

Al principio solo colocaron toneles en cada calle de ingreso, pero los ataques continuaron, por lo que decidieron construir muros de block.

Al final, taparon cuatro arterias con paredes —de la 2a. a la 5a. calles—, y el único ingreso que dejaron es un portón, con garita y talanquera.

Patrullajes y trincheras

Ramos explicó que, además de los cierres, también salen a patrullar por las noches, y colocaron trincheras en las esquinas —muros de costales llenos de arena—, que tienen metro y medio de alto, a las cuales denominan “garitas”, como un refugio que tienen previsto en caso de que se repitan los ataques.

La medida se tomó hace dos meses, luego de que fue muerto Velásquez, lo que colmó la situación de inseguridad que afrontaban desde varias semanas atrás, cuando ocurrieron los demás ataques.

Ramos explicó que para los patrullajes se ayudan con equipo de radio. Además, están organizados y han solicitado la participación de todas las familias.

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