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1660: la primera imprenta viene a Guatemala

En un día como hoy 16 de julio de 1660 arriba a Guatemala, José de Pineda Ibarra, maestro impresor, y con él, la primera imprenta que funcionaría en el Reino de Guatemala.

El 16 de julio de 1660 se trajo a Guatemala la primera imprenta, procedente de Puebla, México. (Foto: Hemeroteca PL)

El 16 de julio de 1660 se trajo a Guatemala la primera imprenta, procedente de Puebla, México. (Foto: Hemeroteca PL)

Con este hecho, Santiago de Guatemala se convirtió en la cuarta ciudad cuarta ciudad de las colonias españolas del continente en establecer su imprenta —después de México (1539), Lima (1584) y Puebla (1640).

Y tres años después se publicó el primer libro del reino, gracias a la iniciativa del intelectual español fray Payo Enríquez de Rivera. Víctor Miguel Díaz, en su obra Historia de la imprenta en Guatemala, desde tiempos de la colonia hasta la época actual, refiere que Enríquez de Rivera, noveno obispo de Guatemala, entusiasta por el cultivo de las letras y con la esperanza de imprimir algunos de sus trabajos, tuvo la idea de hacer venir al país una imprenta, por lo que solicitó ayuda, en 1659, a las autoridades reales y eclesiásticas para la realización del proyecto.

Al reunir el dinero, delegó al franciscano Francisco de Borja, residente en México y proveniente de una familia de impresores, para que contratara a la persona que se convertiría en el primer impresor y para adquirir una imprenta, la cual tuvo un valor de mil 538 pesos.

De la Borja contrató a José de Pineda Ibarra (1629-1680), quien llegó al reino a principios de 1660, con su familia, imprenta y elementos tipográficos necesarios. La imprenta se la cedió fiada De la Borja al impresor, para que se la pagara con su trabajo, explica la obra La imprenta en Guatemala, de Toribio Medina. Vivió e instaló su taller en una casa situada al lado del edificio del Ayuntamiento, en el lado norte de la plaza central, donde actualmente se encuentra el Museo del Libro Antiguo.

La primera pieza impresa en Guatemala fue un sermón predicado en el convento de San Francisco, por fray Francisco Quiñones y Escovedo, que data de 1660. Pero el primer libro se publicó en 1663 y era un tratado teológico de Enríquez de Rivera, conocido como Explicatio apologética, sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, en respuesta a las afirmaciones de un teólogo anónimo.

Evolución

Los centros tipográficos en Santiago de Guatemala siguieron durante muchos años el sistema tradicional de impresión, ya que los materiales tipográficos, incluyendo papel y tinta, eran escasos, de alto costo y se hacía difícil importarlos de España.
 

Luego del traslado de la Ciudad al Valle de la Ermita, en 1776, el número de intelectuales aumentó y mandaban a imprimir sus
obras sobre ciencias, artes, agricultura, historia, comercio, poesías, y odas; sin embargo, las imprentas establecidas no aventajaban en sus obras a las de la capital antigua. Entre las de mayor renombre estaban la de Joaquín de Arévalo, quien imprimió muchas publicaciones, la de Ignacio Beteta y la de Antonio Sánchez Cubillas.

Después de la Independencia, las imprentas más reconocidas fueron La Unión, del Gobierno, de la Paz, Nueva de Luna y El
progreso. Las máquinas para imprimir que surgieron a medida que se fueron desarrollando técnicas que facilitaran el proceso, como el monotipo, linotipo y offset, no se reemplazaron unas a otras, sino continuaban trabajando aunque existieran más modernas, refiere Thelma de Pérez, directora del Museo y Biblioteca de la Tipografía Nacional.

Hitos de la impresión en Guatemala

  • 23 de febrero de 1659: Llega al Reino de Guatemala fray Payo Enríquez de Rivera, perteneciente a la organización de San Agustín —nacido en Sevilla, en 1612; falleció en 1684—, para hacerse cargo de la diócesis. Establece la primera imprenta en el territorio.
  • 1660, 16 de julio: arriba a Santiago de Guatemala el impresor mexicano José de Pineda Ibarra (1629-1680), contratado por fray Francisco de la Borja. Imprime publicaciones religiosas, licencia exclusiva concedida por el capitán general Martín Carlos de Mencos. Existió su taller por 20 años.
  • 1663, noviembre: De Pineda Ibarra termina la impresión del primer libro de Guatemala, escrito por Enríquez de Rivera, sobre el dogma de la Inmaculada Concepción.
  • 1714: los frailes del convento de San Francisco establecen la segunda imprenta colonial en la capilla de San Buenaventura. De ese taller ve la luz una famosa crónica del padre Francisco Vásquez, de 1714. Se cree que existió hasta 1773, según obras publicadas.
  • 1715: el sacerdote Antonio de Velasco funda la tercera imprenta, conocida como la del bachiller Velasco. Funciona hasta 1726.
  • 1729: surge el 1 de noviembre la Gazeta de Goatemala, impresa por Sebastián de Arévalo. Era mensual y de cuatro páginas. Contenía información sobre festividades religiosas y cívicas, y noticias de las provincias del reino. Posiblemente la redactan sacerdotes.
  • 1776: después del traslado de la ciudad al valle de la Ermita, varias imprentas de la antigua capital se instalanen la Nueva Guatemala de la Asunción, entre las que destacan la de Joaquín de Arévalo, la de Ignacio Beteta, yla de Antonio Sánchez Cubillas.
  • 1822: aumenta el uso de viñetas en las carátulas de los libros, así como las letras capitulares adornadas. A principios del siglo XIX se distinguen los tipógrafos Juan Antonio Aristondo, de la imprenta de la viuda de Arévalo, y Manuel López, de la imprenta de Beteta. Las imprentas más reconocidas fueron La Unión, del Gobierno, de la Paz, Nueva de Luna y El progreso.
  • Década de 1830: la litografía, técnica de estampado mediante moldes de piedra calcárea sedimentaria, llega a Guatemala. Se imprimen retratos conmemorativos, imágenes religiosas, hojas musicales, mapas, diplomas y etiquetas.
  • 1838: en Quetzaltenango nace la Imprenta Liberal, donde se publicaron opúsculos políticos y el periódico El Quetzal. A mediados del siglo XIX surgen talleres en Totonicapán, Retalhuleu, Cobán, San Marcos, Amatitlán, Mazatenango y Chiquimula.
  • 1909: Marcial García Salas, dueño de imprenta La República y director del diario del mismo nombre, adquiere la primera máquina de linotipia de Centroamérica, fabricada por la empresa de Nueva York Mergenthaler Linotype Co.
  • 1892: el gobierno de José María Reina Barrios (1892-1898), quien en su juventud fue tipógrafo, adquiere la imprenta Modelo, ubicada en la 10ª. calle Poniente y perteneciente a la familia Siguere, extranjeros que revolucionaron el arte gráfico al adquirir máquinas de fuerza motriz. Esta se convirtió en la Tipografía Nacional el 7 de enero de 1894 y su primer director fue Horacio Ubico.
  • 1894: el presidente ordena la construcción de un edificio para los talleres tipográficos, ubicado en la 2ª. avenida. Tenía sobre la puerta una alegoría del trabajo con figuras de tamaño natural hechas de cemento. Queda destruido por los terremotos de 1917-1918. Actualmente se encuentra en ese lugar el Salón de El Porvenir de los Obreros.
  • Finales de la década de 1910: Al lugar que ocupaba la imprenta La Instrucción, 7ª. avenida Poniente, correspondiente a la mitad del edificio actual de la Tipografía Nacional, se traslada el taller estatal durante el gobierno de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920).
  • 1933: Jorge Ubico (1933-1944) ordena la adquisición de la segunda parte del edificio y se comienza la construcción del recinto tipográfico, el cual se inaugura en 1939. Todas las municipalidades tenían la obligación de adquirir allí la papelería oficial. También funciona la casa editora, que imprime obras de alto contenido literario e histórico.

El inventor

El orfebre alemán Johann Geinsfleisch Gutenberg y Mainz (1398?-1468) creó la imprenta de tipos móviles en Maguncia, entre 1394 y 1397. De ahí se extendió por Europa.

El primer libro impreso por Gutenberg fue una Biblia latina de 42 líneas, entre 1454 y 1455. Antes de eso, las copias de las Sagradas Escrituras eran realizadas de manera manual y artesanal por monjes copistas. Con un equipo de 12 ayudantes, el alemán imprimió unos 160 libros sagrados, para los que necesitó cien mil piezas de tipos. El costo de cada uno era de 30 florines, el salario de tres años de un funcionario.

Origen del Día del Tipógrafo

El entusiasmo que se originó por la aprobación de la Constitución de 1945 y del Código de Trabajo contagió a empleados tipográficos. A raíz de ello, se produjo un paro en las imprentas particulares en mayo de 1948, desencadenado de la negación de los patrones para conceder las prestaciones solicitadas por los trabajadores.

El sindicato de Artes Gráficas creó un Comité de Huelga, para negociar de manera legal con los patronos. Participaron 13 imprentas. Luego de cuatro días de negociaciones, que comenzaron el martes 8 de mayo, se dio por finalizado el conflicto, el 13 de mayo, en la Inspección General de Trabajo con la aceptación de las peticiones laborales. De ese hecho, se designó el 13 de mayo Día del Tipógrafo en todo el país.

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