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Los vínculos con Arabia Saudita del hombre en el centro de una multimillonaria demanda por los ataques del 11-S

Las imágenes y otras pruebas que el FBI no compartió ponen en duda la declaración de inocencia que Omar al-Bayoumi ha mantenido durante 25 años.

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El hombre que está en el centro de una demanda de un billón de dólares presentada por las familias de las víctimas del 11-S mantenía amplios vínculos con funcionarios del gobierno saudita.

Además, participó en partidas de paintball con uno de los futuros líderes de al Qaeda, según revelan videos obtenidos por la BBC.

Las imágenes, que llegaron a manos del FBI pocos días después de los atentados de 2001, contrastan con las declaraciones que Omar al-Bayoumi ha realizado durante 25 años negando su supuesta condición de extremista y espía saudita.

En una de las grabaciones, Bayoumi —quien afirmaba ser estudiante durante su estancia en Estados Unidos— aparece abrazando a Anwar al-Awlaki, quien más tarde lideraría al Qaeda en la Península Arábiga.

En otro video se ve a Bayoumi y a Awlaki jugando al paintball cerca de San Diego junto a un funcionario del Ministerio de Asuntos Islámicos de Arabia Saudita.

Esas imágenes forman parte de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11-S contra Arabia Saudita y nunca antes se habían hecho públicas.

La demanda sostiene que Arabia Saudita fue cómplice de los atentados y que Bayoumi prestó ayuda a 2 de los 19 secuestradores que estrellaron aviones contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Virginia (un tercer aparato se estrelló en Pensilvania).

Bayoumi fue detenido en el Reino Unido por la Policía Metropolitana pocos días después de los ataques del 11-S.

Los videos fueron hallados entre sus pertenencias, junto con otras pruebas cruciales.

Entre dichas pruebas figuraba un esquema de un avión acompañado de una ecuación de descenso de vuelo.

Varios agentes del FBI recibieron copias del esquema, pero este nunca se compartió con los interrogadores británicos pese a haber sido enviado por mensajería a la comisaría donde Bayoumi permanecía bajo custodia.

El esquema también se ocultó a algunos agentes del FBI que investigaban a Bayoumi, así como a la Comisión del 11-S, el organismo independiente encargado de investigar la mayor matanza de la historia de Estados Unidos, en la que perdieron la vida cerca de 3.000 personas. Bayoumi nunca fue procesado.

Ni él ni el gobierno saudí respondieron a las solicitudes de comentarios de la BBC, aunque ambos siempre han negado cualquier participación o conocimiento previo de los atentados. El FBI declinó hacer comentarios.

Tras el fallo judicial de 2018 que permitió seguir adelante con la demanda, miles de documentos, así como videos y fotografías, fueron entregados al tribunal y desclasificados mediante una orden ejecutiva del presidente Joe Biden.

BBC Panorama y Radio 4 han examinado estos documentos y hablado con decenas de agentes especiales e investigadores para rastrear las pruebas que el FBI recopiló sobre Bayoumi y la presunta implicación de Arabia Saudí en los atentados del 11 de septiembre, así como para comprender por qué nunca se investigó a fondo el asunto a lo largo de 25 años.

Lo que revela la investigación de la BBC

  • El diagrama del avión fue enviado a la oficina del FBI en Nueva York y analizado, según una fuente de la agencia.
  • Sin embargo, un funcionario del Departamento de Justicia de EE.UU. declaró a la BBC que nunca se le presentó ninguna propuesta para procesar a Bayoumi basándose en dichas pruebas, a pesar de que “hemos condenado a personas por menos”.
  • Los agentes del FBI en San Diego —ciudad donde Bayoumi residió durante su estancia en EE.UU.— solicitaron reiteradamente copias de las pruebas, pero nunca recibieron la mayor parte de ellas.
  • Se impidió a las oficinas del FBI en San Diego y Los Ángeles interrogar a los contactos de Bayoumi dentro del gobierno saudita.
  • El personal de la Comisión del 11-S expresó su desacuerdo con la conclusión de que era “poco probable” que Bayoumi hubiera tenido vínculos con extremistas.
  • Esto llevó a que el informe atribuyera dicha afirmación a “nuestros investigadores que han tratado directamente con él”.

Partidas de paintball para “entrenar para la yihad”

Omar al-Bayoumi llegó a San Diego procedente de Arabia Saudita en 1994.

Afirmaba estar estudiando inglés, pero los registros judiciales indican que, al cabo de unos años, había abandonado sus estudios.

Lo habitual era verlo organizando actos religiosos, a menudo con una videocámara pegada al ojo.

En un video grabado por Bayoumi entre 1997 y principios de 1998, se ve a varios hombres —entre ellos Anwar al-Awlaki— participando en una partida de paintball.

La grabación, realizada cerca de San Diego, muestra al grupo simulando combates urbanos y practicando tiro al blanco; muchos de los participantes visten uniformes militares.

En un momento dado, algunos de los hombres se lanzan al combate gritando “Allahu Akbar” (Dios es grande).

Un jeque saudita de visita acompaña al grupo, y también se puede oír a Bayoumi dirigirse a Anwar al-Awlaki con el título honorífico de “Jeque Anwar”.

El paintball surgió como un tema de interés en las investigaciones antiterroristas del FBI tras los atentados del 11 de septiembre, y el Departamento de Justicia utilizó pruebas relacionadas con esta actividad en varios procesos judiciales por terrorismo.

Omar al-Bayoumi y Anwar al-Awlaki participaron en sesiones de paintball en San Diego durante al menos tres años, entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2000.

Cuando el FBI inició sus investigaciones tras el 11-S, los agentes recibieron información de que algunos de los participantes lo hacían para entrenarse para la yihad.

Aunque la retórica extremista de Awlaki cobró mayor relevancia tras el 11-S, en el momento en que se grabó el video de paintball ya mantenía vínculos con miembros de al Qaeda y estaba a punto de ser investigado por el FBI.

Murió en 2011 como consecuencia de un ataque con drones de la CIA.

Arabia Saudita ha declarado que el video de paintball no revela quién lo “realizó” ni quién lo “grabó”.

Al ser interrogado a distancia en 2021 en el marco de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11-S, Bayoumi insistió en que no conocía a Awlaki.

Las pruebas en video que contradecían su afirmación no se facilitaron al tribunal —de forma confidencial— hasta un año después y no se incorporaron al expediente público hasta el 4 de septiembre de este año.

Otro fragmento de video, no revelado anteriormente, muestra a Bayoumi abrazando a Awlaki en enero de 1998.

Otras imágenes recogen los numerosos encuentros de Bayoumi con funcionarios y predicadores del Ministerio de Asuntos Islámicos de Riad.

Aparece en un video en SeaWorld junto a dos funcionarios del ministerio, uno de los cuales lleva una carpeta; Bayoumi entrega la cámara a su hijo y entra rápidamente en el encuadre para grabar su presencia junto a ellos.

Se consideraba que el Ministerio de Asuntos Islámicos, creado en 1993, estaba dominado por clérigos que defendían una visión radical del islam sunita y la exportaban a todo el mundo.

La institución invirtió cientos de millones de dólares a nivel global para la construcción de mezquitas y envió a decenas de funcionarios a Estados Unidos.

Algunos de ellos supervisaban una red de predicadores con posturas radicales.

El diagrama de un avión hallado en Birmingham

Tras los atentados del 11 de septiembre, Omar al-Bayoumi figuró como uno de los primeros sospechosos en la investigación del FBI.

Su nombre apareció en un contrato de alquiler de un apartamento firmado por los dos primeros secuestradores que llegaron a Estados Unidos, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, integrantes del grupo de cinco hombres que estrelló un avión contra el Pentágono.

El FBI localizó a Bayoumi en Birmingham (Reino Unido), ciudad a la que se había trasladado con su familia antes del 11 de septiembre.

El 21 de septiembre de 2001, agentes de la unidad de operaciones especiales de la división antiterrorista de la Policía Metropolitana (Met Police) detuvieron a Bayoumi en una de sus propiedades.

Fue trasladado con escolta policial urgente a la comisaría de Paddington Green, en Londres, donde los detectives comenzaron a interrogarlo.

Según la legislación británica vigente en aquel momento, los agentes solo podían mantenerlo detenido durante siete días sin presentar cargos formales.

Imagen extraída de un vídeo que muestra una pequeña casa pareada de mediados del siglo XX en Birmingham, con visillos y una antena parabólica. Una furgoneta policial está aparcada en el exterior, bloqueando la puerta de entrada, y dos agentes de policía permanecen a un lado del edificio con los brazos cruzados.
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La policía británica registró los domicilios de Bayoumi en Birmingham.

A la mañana siguiente, en Birmingham, los agentes iniciaron el minucioso proceso de registro y embalaje de pruebas halladas en sus propiedades: un gran volumen de documentos que sumaban miles de páginas, cientos de fotografías, talones de billetes de avión y tarjetas telefónicas, así como bolsas y cajas que contenían al menos 80 cintas de video.

Pocas horas después de iniciarse el registro, varios elementos probatorios —clasificados como de máxima prioridad por indicación del FBI— fueron llevados por la policía directamente a Paddington Green, donde el FBI había destacado a un agente.

Entre dichas pruebas figuraban una agenda telefónica con más de dos docenas de nombres de funcionarios del gobierno saudita en Estados Unidos y Arabia Saudita; software de simulador de vuelo; billetes y documentos de viaje; y una hoja de cuaderno de líneas amarillas con el boceto de un avión, sobre la cual un agente había anotado: “Contiene notas manuscritas y cálculos matemáticos relativos a la altitud de los aviones”.

Una nota encontrada en la casa de Bayoumi con cálculos sobre el descenso de un avión.
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Una nota encontrada en la casa de Bayoumi contenía cálculos sobre el descenso de un avión.

Dieciocho años más tarde, el FBI entregaría la página del cuaderno al tribunal en el marco de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11 de septiembre, en cumplimiento de una orden judicial. La página se hizo pública en 2022.

“Es el cálculo matemático del impacto”, declaró a la BBC Jodi Westbrook Flowers, miembro del equipo legal de las familias de las víctimas del 11-S.

Y aseguró que “cuando descubrimos de qué se trataba, supimos que era la prueba irrefutable que habíamos estado buscando”.

La ecuación, escrita de puño y letra por Omar al-Bayoumi, indica la altura y la distancia necesarias para que un piloto dirija un avión hacia un objetivo concreto en tierra.

Debajo aparece un pequeño dibujo de un avión y una serie de números.

El año pasado, el juez federal que lleva la demanda de las familias determinó que la página del cuaderno, a primera vista, “vincula a Bayoumi con el conocimiento de los atentados del 11 de septiembre”.

En 2021, al ser interrogado al respecto ante el tribunal, Bayoumi afirmó que tenía el diagrama porque le gustaba buscar ecuaciones y que no recordaba cuándo lo había escrito.

Para la tarde del 22 de septiembre de 2001 ya había copias del diagrama del avión en Londres, en manos tanto del FBI como de la policía antiterrorista británica, y a escasos metros de la sala de detención donde se interrogaba a Omar al-Bayoumi.

Los registros indican que el documento pasó por las manos de al menos otros tres agentes del FBI en los dos días siguientes.

Pero aquí es donde comienza el misterio.

El FBI instruyó a los agentes de la Policía Metropolitana para que interrogaran a Bayoumi sobre otras pruebas de alta prioridad, pero los detectives encargados del interrogatorio nunca recibieron el diagrama del avión ni fueron informados de su existencia.

Muchos agentes del FBI nos han contado que, tras los atentados del 11-S, se vivió un frenesí de actividad constante, día y noche.

Sin embargo, resulta difícil comprender cómo una prueba de tal importancia, en un caso que se tramitaba con gran urgencia, no llegara a manos de los detectives que realizaban los interrogatorios.

El FBI declinó responder a nuestras preguntas. Y la Policía Metropolitana nos comunicó que no podía hacer comentarios debido al proceso judicial en curso.

Bolsas con cintas de video

Poco después de que se enviara el esquema del avión a Paddington Green, todos los videos de Bayoumi —incluida la grabación de la partida de paintball— fueron trasladados de Birmingham a New Scotland Yard para ser copiados.

Para el 24 de septiembre, las dependencias policiales de Paddington Green, situadas a poco más de un kilómetro y medio de distancia, ya disponían de los videocasetes.

Los detectives llevaron las bolsas con las cintas a la sala donde se interrogaba a Bayoumi y le mostraron parte del material grabado.

Le preguntaron por dos cintas en las que aparecía una reunión, pero los agentes británicos no habían recibido instrucciones del FBI para interrogarlo sobre el video de la partida de paintball ni tampoco sobre su relación con Anwar al-Awlaki.

El día en que debía decidirse si se le imputaban cargos o se le ponía en libertad, los detectives de Scotland Yard participaron en una conferencia telefónica con varios altos funcionarios del Departamento de Justicia de EE.UU. y del FBI.

Panorama y Radio 4 han hablado con dos de los participantes en dicha reunión. Uno de ellos recuerda cómo los detectives británicos expusieron las pruebas que, a su juicio, cumplían los requisitos necesarios para que Estados Unidos solicitara la extradición de Bayoumi y lo juzgara allí.

La respuesta de los funcionarios del Departamento de Justicia fue que no se solicitaría la extradición por falta de pruebas suficientes.

El 28 de septiembre de 2001, Bayoumi fue puesto en libertad.

Sin embargo, en aquel momento, el FBI aún no había enviado a Estados Unidos todas las pruebas halladas en Birmingham, ni mucho menos las había analizado exhaustivamente.

Un memorando del agregado jurídico del FBI en Londres, enviado dos semanas más tarde, señalaba que quedaban pendientes de revisión “varios videos, disquetes y documentos”.

“Hemos condenado a gente por menos”

Tras la puesta en libertad de Omar al-Bayoumi, los agentes siguieron analizando las pruebas en su contra.

La BBC tiene constancia de que el esquema del avión fue enviado desde Londres para su análisis en la oficina del FBI en Nueva York, que dirigía la investigación general sobre los atentados del 11 de septiembre.

No obstante, no hemos logrado localizar ningún registro de dicho análisis ni de sus conclusiones.

Una orden presidencial de 2021 exigió al FBI desclasificar los archivos relacionados con sus investigaciones sobre el 11-S, incluidos los referentes a Bayoumi.

Sin embargo, entre los archivos divulgados, el FBI solo ha presentado un documento que hace referencia al diagrama —pese a su importancia como prueba— y este se elaboró solo 11 años después del hallazgo inicial del manuscrito en 2001.

El diagrama compuesto por Bayoumi parece haber caído en un agujero negro.

No se remitió a San Diego, ciudad donde Bayoumi había residido en Estados Unidos y donde la oficina local del FBI también lo estaba investigando.

De hecho, San Diego —donde los agentes entrevistaban a sus allegados, registraban su mezquita y analizaban sus registros telefónicos y extractos bancarios— no recibió prácticamente nada del gran volumen de pruebas incautadas por la Policía Metropolitana en Birmingham.

Rick Lambert, quien dirigía la investigación del FBI en esa zona, declaró a la BBC que su oficina solicitó reiteradamente a Nueva York el envío de copias de todas las pruebas.

“Su postura era: ‘Nosotros llevamos el caso; se las enviaremos cuando terminemos de analizarlas'”, afirmó.

Lambert aseguró que Nueva York no atendió las solicitudes de su oficina: “Creo que existe la posibilidad de que, si hubiéramos recibido y analizado esas pruebas, habríamos podido encajar las piezas del rompecabezas mucho más rápido”.

Los documentos revelan que, en la primavera de 2002, la oficina de San Diego logró finalmente obtener copias de algunos videos, no a través de Nueva York, sino mediante el enlace del FBI en Londres.

Lo ocurrido con el video de paintball resulta igualmente curioso.

Una copia de la cinta se envió a la oficina del FBI en Nueva York, donde fue visionada, según nos confirmó un agente.

Sin embargo, no se incluyó en los resúmenes de la oficina que documentaban los vínculos extremistas de Bayoumi.

Memorandos del FBI y del Departamento de Justicia de 2002 consultados por la BBC hacían referencia a materiales incautados en los domicilios de Bayoumi en Birmingham que podían “demostrar sus sentimientos y creencias antiestadounidenses”, así como a escritos suyos que “podían interpretarse como yihadistas”.

No obstante, no se mencionaba el video del paintball ni la conexión de Bayoumi con Anwar al-Awlaki.

Jeffrey Breinholt, un hombre con canas en las sienes y una perilla entrecana, vestido con traje azul oscuro y camisa azul claro abierta en el cuello, reclinado en su silla mientras es entrevistado.
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Jeffrey Breinholt, quien supervisó a los fiscales del caso del 11 de septiembre, dijo que Bayoumi parecía ser una de las “opciones más firmes” para presentar cargos.

Jeffrey Breinholt, entonces subdirector de contraterrorismo del Departamento de Justicia y supervisor de los fiscales encargados de los casos de terrorismo tras el 11-S, declaró a la BBC que el nombre de Bayoumi había surgido “como una de las posibilidades más firmes para presentar cargos”.

Sin embargo, señaló que la Fiscalía de Nueva York nunca remitió los cargos a él ni a sus compañeros para su aprobación.

De haberlo hecho, el diagrama del avión habría constituido una prueba importante contra Bayoumi.

“Hemos logrado condenas con menos pruebas”, afirmó.

El video de paintball, según Breinholt, representa otra “prueba muy reveladora” y la presencia de Anwar al-Awlaki es un detalle “tremendamente significativo”.

“Como responsable que revisó numerosos casos de terrorismo a lo largo de los años, puedo asegurar que ese detalle habría llamado poderosamente la atención. Creo que habría dado pie a una acusación contra Bayoumi por prestar apoyo material”, indicó.

Finalmente, no se presentaron cargos contra Bayoumi.

Rick Lambert, un hombre con canas en los laterales de la cabeza y gafas ovaladas sin montura, fotografiado en primer plano con poca profundidad de campo; viste traje oscuro con corbata y mira hacia abajo, con una pared lisa de fondo.
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Rick Lambert, quien dirigió la investigación del FBI sobre el 11 de septiembre en San Diego, dijo que se le impidió entrevistar a funcionarios sauditas.

Los agentes que intentaron investigar a Omar al-Bayoumi se toparon con otros obstáculos.

En octubre de 2001, en San Diego, Lambert y sus colegas querían entrevistar a varios funcionarios sauditas en Estados Unidos —muchos de ellos vinculados al Ministerio de Asuntos Islámicos— de quienes sospechaban que habían coordinado la ayuda que Bayoumi prestó a dos de los secuestradores, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar.

Dado que los diplomáticos gozan de un estatus de protección especial, los agentes necesitaban permiso de la sede central del FBI y del Departamento de Estado.

“La respuesta fue: ‘No, no van a hacer eso'”, nos dijo Lambert, quien ahora trabaja como consultor para las familias de las víctimas del 11-S en su demanda judicial.

Los agentes de Los Ángeles se encontraron con una situación similar al año siguiente, cuando solicitaron entrevistar a un diplomático religioso saudita con quien Bayoumi se había reunido inmediatamente después de su primer encuentro con Hazmi y Mihdhar en la ciudad.

“Chocamos contra un muro con tanta fuerza que creo que todos sufrimos quemaduras por el despliegue de los airbags”, dijo Steve Moore, quien supervisó la investigación del FBI sobre el 11-S en Los Ángeles.

Moore afirma que su equipo solicitó en repetidas ocasiones entrevistar al funcionario, pero el permiso nunca llegó.

Al igual que el FBI, el Departamento de Estado declinó hacer comentarios.

Una cena de varios platos con la policía secreta saudita

En octubre de 2003, la Comisión del 11-S —creada por el Congreso de EE.UU. para ofrecer un relato “pleno y completo” de los atentados— entrevistó a Omar al-Bayoumi en Riad.

Él había regresado a Arabia Saudita en los meses posteriores a su puesta en libertad por parte de la policía británica.

La entrevista fue realizada —en presencia de la policía secreta saudita— por el director ejecutivo de la Comisión, Philip Zelikow (exasesor del presidente George W. Bush), junto con un miembro destacado del equipo y un agente de la sede central del FBI.

Las notas de la Comisión de aquella época registran que se ofreció a Bayoumi un notable grado de tranquilidad durante la entrevista.

Se le dijo que “nadie cree que ayudara deliberadamente a los secuestradores a llevar a cabo su misión terrorista”.

Bayoumi declaró indignado que era un amante de la paz que se había convertido en “víctima de las víctimas”.

Durante la entrevista, la delegación hizo una pausa para asistir a una cena de varios platos ofrecida por la Mabahith (la policía secreta) a la que no asistió Bayoumi.

Tras finalizar la entrevista, la Mabahith comunicó a la delegación estadounidense que “les gustaría verlo exonerado”.

Los estadounidenses respondieron que no sería posible ninguna exoneración antes de que se publicara su informe.

Cuando se publicó el informe de la Comisión del 11-S en julio de 2004, Bayoumi quedó, de hecho, exonerado.

El documento lo describía como una persona “servicial y sociable” y afirmaba que no existían pruebas de que albergara ideas extremistas.

Sin embargo, algunos miembros del personal de la Comisión no estaban convencidos de la inocencia de Bayoumi y consideraban probable que supiera que Hazmi y Mihdhar eran operativos de al Qaeda.

La BBC puede revelar que dichos miembros se opusieron a una frase del informe que concluía que él era “un candidato poco probable para una participación clandestina con extremistas islamistas”.

Finalmente, se llegó a una solución de compromiso y dicha conclusión se atribuyó a “nuestros investigadores, que han tratado directamente con él y han analizado sus antecedentes”.

Esa frase se redactó basándose en las cuatro horas y media que la delegación de la Comisión pasó con Bayoumi, tiempo que incluyó una pausa para cenar.

La Comisión nunca vio el esquema del avión, el video de la partida de paintball, las pruebas documentales del supuesto extremismo de Bayoumi ni gran parte del resto de las pruebas incautadas por la Policía Metropolitana.

Philip Zelikow no respondió a las preguntas concretas que le planteamos.

Declaró a la BBC que las conclusiones de la Comisión del 11-S habían sido objeto de dos revisiones gubernamentales —en 2015 y 2021— y que la Comisión había sido “transparente respecto a nuestras sospechas e incertidumbres”.

“Fuimos cautelosos a la hora de acusar a alguien de complicidad en una matanza masiva”, indicó.

El Departamento de Justicia nos comunicó que no podía hacer comentarios sobre asuntos y decisiones de hace 25 años que implicaban a personal que ya no trabajaba en la institución.

Mary Galligan, responsable de la investigación del FBI sobre el 11-S, ha afirmado anteriormente que la Comisión tuvo “acceso a todo”.

Intentamos contactar con Omar al-Bayoumi a través del gobierno saudita, pero no respondió.

En ocasiones anteriores, ha negado saber que Hazmi y Mihdhar fueran secuestradores, haber sido espía saudita y haber tenido participación alguna en los atentados del 11-S.

El Reino de Arabia Saudita no respondió a nuestra solicitud de comentarios.

Anteriormente, declaró que cualquier acusación de complicidad por parte de Arabia Saudita o de sus funcionarios en los atentados del 11-S es categóricamente falsa.

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