Pero quienes se dedican a difundir en internet extravagantes conspiraciones de derecha dicen que este centro es algo más: una pantalla para tráfico de personas, tráfico sexual y explotación de niños. Estas mentiras se han propagado tanto en los últimos años, que ahora llegan al centro algunos visitantes que no tienen ningún interés en las mariposas.
El mes pasado, una candidata republicana al Congreso de Virginia fue ahí en busca de un lugar donde se trafica con personas y tuvo un altercado físico con su directora. Unos días después, un hombre de una nueva organización de medios de comunicación vinculada con Steve Bannon grabó un video afuera de las rejas del centro en el que afirmaban que había “amenazas fehacientes de carteles que traficaban niños a través del centro de las mariposas”. Para fundamentar sus argumentos, el hombre mostraba un zapatito.
El miércoles pasado, mientras las mariposas aleteaban sobre el pasto dorado por el invierno, los miembros del personal, frenéticos, empacaban archivos, contestaban mensajes de simpatizantes apesadumbrados y colgaban un letrero en la puerta: “Cerrado hasta nuevo aviso”. Cerca de ahí, una torre de policía recién instalada emitía destellos rojos y azules.
En un país donde muchas personas creen que pedófilos adoradores de Satanás controlan el gobierno y que la resurrección de John F. Kennedy, hijo, restaurará la presidencia de Trump, este centro se ha convertido en la víctima más reciente de la desinformación descontrolada y de mentiras absolutas que se difunden por internet con mucha rapidez. Se ha convertido en una versión fronteriza de Comet Ping Pong, una pizzería de Washington que llegó a ser el centro de la teoría infundada del Pizzagate, la cual afirmaba que los demócratas tenían una red de tráfico sexual infantil en ese restaurante. La mentira se propagó tanto que un hombre de Carolina del Norte llegó a la pizzería a disparar un rifle de asalto en su interior.
Convertirse en el centro de este tipo de atención ha aterrado y enfurecido a los empleados del centro de las mariposas, algunos de los cuales ya han tomado medidas para protegerse, tanto en internet como dentro del trabajo.
“Estas actividades y este tipo de rumores son la antesala de otros acontecimientos terribles en los que, al final, resultan personas muertas”, señaló Jeffrey Glassberg, presidente de la organización sin fines de lucro North American Butterfly Association, la cual administra el centro de las mariposas de Mission.
Glassberg temía que alguien que creyera esas mentiras fuera a recurrir a la violencia y puso como ejemplo al asesino de masas que, en 2019, atacó a los compradores latinos en un Walmart de El Paso en medio de un debate igualmente enardecido sobre la seguridad en la frontera.
“Sabemos que es una mentira muy peligrosa”, dijo Glassberg, un hombre de 74 años que toda su vida ha sido aficionado a las mariposas y que también desarrolló el proceso de las huellas genéticas. “Hay gente que afirma que violamos bebés y luego, de pronto, aparecen personas desequilibradas”.
Cuando empezaron a llegar personas al centro de las mariposas, decidieron que tenían que hacer algo para brindar seguridad a los visitantes y a los miembros del personal. Explicó que permanecerá cerrado hasta que se elabore un plan para poder hacerlo.
Creado por Glassberg hace casi dos décadas, el centro de las mariposas en Mission fue construido donde antes había un campo de cebollas. El problema reciente inició en 2017, cuando el entonces presidente Donald Trump presionó para construir otras secciones del muro fronterizo. El centro no aceptó que el muro se construyera en su terreno de 40 hectáreas de extensión.
Tanto el centro como su personal han resistido ataques de personajes conservadores y de la campaña de Bannon, “Nosotros construimos el muro”, una campaña de micromecenazgo que recaudó millones de dólares para construir una barrera fronteriza en un terreno privado cerca del centro de las mariposas. Bannon y Brian Kolfage, un veterano de la guerra de Irak que también encabeza esta iniciativa, fueron procesados por fiscales federales en 2020 por cargos de fraude (Bannon recibió el indulto de Trump).
Durante la campaña de recaudación de fondos para el muro, en repetidas ocasiones Kolfage atacó al centro de las mariposas en redes sociales. “¡En vez de permitir que trafiquen sexualmente con mujeres y niños como @NatButterflies, estamos tomando medidas! Esta es una guerra por el control del país más poderoso”, decía una de sus publicaciones de 2019 en su cuenta de Twitter.
“Cuando acepté este empleo, pensé que podría pasar mucho tiempo al aire libre: con mariposas, aves, sensibilizando a los niños, otorgando becas”, contó Marianna Treviño Wright, directora ejecutiva del centro desde 2012. “Ahora, a mis hijos literalmente les preocupa todos los días que vaya a sobrevivir a ese día de trabajo”.
Antes de que el centro cerrara sus puertas el miércoles, los miembros del personal tomaron los archivos y hablaron sobre cómo seguir trabajando desde casa. Un empleado se ofreció a cuidar a la serpiente falsa coralillo que hay en el centro y a sacarla en un gran tanque de vidrio junto con dos ratas congeladas para que se alimente.
Wright contestó llamadas de reporteros de todo el país y se encargó de los trámites de último momento, con una pistola en su funda del lado derecho de la cadera. Sobre una mesa de juntas, había calcomanías y letreros en rechazo al muro fronterizo apilados junto a una copa de vino tinto.
“Al consejo no le va a gustar nada esta arma”, observó Wright, una mujer de 52 años de edad originaria del sur de Texas cuyo padre llegó de México como inmigrante cuando era un joven médico. Pero las personas que atacan el centro “deben saber que no son las únicas que portan armas”.
Wright explicó que empezó a traer una pistola al trabajo después de tener un altercado en la colorida área de recepción del centro con Kimberly Lowe, la candidata al Congreso de Virginia.
El mes pasado, Lowe llegó al centro con otra mujer con la idea de caminar hacia el río Bravo. Tras ver las publicaciones de Lowe en Facebook, Wright le impidió entrar al recinto y luego le tiró el teléfono cuando comenzó a filmar. Según relató Wright, después de eso, “la tiraron al suelo”, la otra mujer le quitó su teléfono y Lowe estuvo a punto de atropellar a su hijo con su auto.
Lowe negó haber cometido algún acto indebido y acusó a Wright de haber sido ella quien la agredió. “Por culpa de las mentiras de Marianna, he perdido un tiempo valioso en la campaña y a menudo recibo acosos y amenazas de muerte”, aseveró en un comunicado. Una persona del Departamento de Policía de Mission señaló que seguían investigando el altercado.
Algunos días después, una reunión de seguridad fronteriza atrajo a las cercanías de McAllen a activistas conservadores con ponentes como Michael Flynn, general retirado y asesor de seguridad nacional de Trump, y el cantante Ted Nugent. El 30 de enero, aproximadamente 100 personas marcharon a una sección del muro cercana al centro; algunas llevaban armas largas, otras iban cantando “Amazing Grace”.

Después de eso, el consejo de esta organización sin fines de lucro votó por cerrar el centro de las mariposas y seguir pagándole a su personal.
La organización ha estado involucrada durante años en un conflicto legal contra el gobierno federal debido a las actividades de la patrulla fronteriza y contra el grupo de Bannon con acusaciones de difamación. Mientras los procesos se prolongan, la construcción del muro fronterizo se ha ido acercando a los terrenos del centro, los cuales albergan zonas agrestes y plantas endémicas cultivadas para atraer a las mariposas.
Desde el interior del refugio se escuchaban los pitidos de los vehículos de construcción cuando las grúas y las palas mecánicas trabajaban en el dique cercano a dos secciones del muro, cada una de ellas a una distancia menor de 800 metros.
Los soldados de la Guardia Nacional, desplegados el año pasado en la frontera por órdenes del gobernador Greg Abbott, han ocupado una posición en un dique, a más de un kilómetro y medio de la frontera, pero justo afuera de una reja trasera del centro. Los soldados están de pie junto a un vehículo militar multipropósito camuflado, traen colgados rifles de asalto y están atentos a cualquier persona que parezca un migrante que haya cruzado de manera ilegal.
En cierta forma, el centro ha asumido su insólito papel en el acalorado debate político acerca de la frontera. “Orgulloso de ser un ‘rufián’ de izquierda ‘disfrazado’ de amante de las mariposas” dice una taza de recuerdo que se vende en la tienda de regalos, en referencia a algunas de las palabras que ha usado Kolfage en su cuenta de Twitter.
No obstante, la mayoría de los visitantes acuden ahí para apreciar la naturaleza y no por motivos políticos. El miércoles, durante las horas anteriores a que cerrara el centro, un puñado de personas deambulaban por sus aletargados jardines.
“Me mudé de Galveston para acá con el fin de estar cerca del centro de las mariposas”, comentó Christine Balboni, una guardia costera jubilada de 63 años. “He sido aficionada a las mariposas en otros lugares, pero es aquí donde se pueden observar algunas mariposas tropicales increíbles que no se ven en ningún otro lado”.