Desde Katowice: La paradoja de COP24

Es la estación central de trenes de Varsovia, la capital de Polonia. El tren parte a las 15.10 horas. Mi destino es COP24, el máximo evento mundial sobre cambio climático, el cual tendrá lugar desde el 3 hasta el 14 de diciembre en Katowice. Se esperan cerca de 30 mil visitantes.

Andrzej Duda, presidente polaco, da un discurso en la apertura de la COP24. (Foto Prensa Libre: AFP)
Andrzej Duda, presidente polaco, da un discurso en la apertura de la COP24. (Foto Prensa Libre: AFP)

Veo la aplicación de Air Bubbles, y me indica que el Índice de Calidad del Aire es de 164, una de las más elevadas de Polonia y de toda Europa. Tanto las partículas PM 10 como las partículas más finas, PM 2.5, son de las más altas en el continente; solo unos países de los Balcanes experimentan una calidad de aire peor que la de Polonia el día de hoy. Uno esperaría que un país que organiza un COP debería estar muy comprometido contra el cambio climático, ¿pero es este el caso del país sede?


Recién el 17 de abril de este año la Corte de Justicia de la Unión Europea -la máxima instancia judicial de la Unión Europea- resolvió contra el gobierno de Polonia por la explotación forestal que estaba teniendo lugar en uno de los pocos bosques vírgenes que quedan en Europa, el bosque Bialowieza, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. La Corte ordenó la terminación inmediata de la explotación forestal, so pena de imponer una multa millonaria al gobierno de Polonia en caso de no suspender las operaciones. Las autoridades polacas habían argumentado que los cortes de árboles eran necesarios para combatir una plaga de escarabajos que atacaba a los árboles. Los grupos ambientalistas aplaudieron la decisión de la Corte de Justicia de la Unión Europea por estimar que los jueces se habían apegado a criterios científicos, máxime que los expertos coinciden en que el corte de árboles contaminados no es la forma de combatir una plaga, y eso asumiendo que la supuesta plaga realmente hubiera existido, en lugar de ser solo una excusa para favorecer a empresas madereras. En las discusiones sobre el cambio climático, se considera que los bosques son decisivos para capturar carbón y reducir el calentamiento global, de ahí que la explotación forestal en Bialowieza hubiera sido tan mal vista, máxime que estaba teniendo lugar a escasos meses de la realización de COP24.
Una antigua zona de extracción de carbón en Katowice, Polonia. (Foto Prensa Libre: AFP)

Hace solo unos días, el gobierno polaco dio a conocer su nueva estrategia de energía hacia 2040. Dado el crecimiento acelerado de su economía se proyectó un aumento en la capacidad de 40 GW a 73 GB. Se planea construir una planta nuclear que provea entre 6 a 9 GW y también se espera que 10 GW adicionales sean provistos por energía eólica offshore, es decir, turbinas ubicadas en el Mar Báltico. La energía nuclear es un tema polémico, pues si bien no genera emisiones de carbono como los combustibles fósiles, conlleva otros riesgos, como se pudo apreciar en Fukushima, Japón, en 2011, evento que condujo al gobierno de Alemania a renunciar por completo a la energía nuclear. La generación eólica en el mar fue muy bien recibida dado que es una energía limpia. La sorpresa, sin embargo, fue que la energía eólica onshore (en tierra) sería ínfima para 2040, con apenas 800 MW, escasamente el 1% de la capacidad energética esperada para 2040. Y la sorpresa fue doble porque solo unos días antes, en una licitación que se otorgó a 31 proyectos eólicos, se lograron precios muy bajos (51.96 dólares por MWh); los contratos que fueron ganados por una firma alemana (Innogy, subsidiaria de RWE), otra portuguesa (EDP) y la tercera polaca (PGE). Los precios ofrecidos por las empresas fueron tan bajos que el gobierno polaco solo tendrá que utilizar el 55% del presupuesto inicialmente estimado para adquirir la energía, pudiendo reubicar casi 2 millardos de euros hacia proyectos energéticos adicionales. ¿Cómo es que se obtienen precios muy favorables, que la energía eólica se posiciona como el recurso más barato en el mercado, pero seguidamente el gobierno determina… casi que dejarla fuera de su matriz energética? Para los expertos en energía renovable se trata de un completo absurdo pues se supone que un país siempre debería adquirir el producto más barato, en este caso, electricidad producida por turbinas de viento y no por combustibles fósiles. Giles Dickson, Gerente General de WindEurope, declaró a medios de prensa: “Se envían todas las señales equivocadas. Polonia necesita regresar al tablero de dibujo”, algo que, sin embargo, es muy difícil que llegue a ocurrir.
Líderes y negociadores de 200 países asisten a la COP24. (Foto Prensa Libre: AFP)

Y esto nos lleva al tercer punto: Polonia es un país comprometido con la explotación minera de carbón. Si Donald Trump respalda tanto la producción de carbón en EE.UU. y hasta lo ha llamado “carbón limpio,” el gobierno conservador polaco -uno de los más conservadores de Europa, y que incluso ha chocado con la Unión Europea no solo en cuanto al bosque deBialowieza sino que también en otros temas como la reforma judicial- también respalda la producción de carbón de manera incondicional. Mientras otros países de Europa han establecido estrategias de reducción de descarbonización muy ambiciosas, la estrategia energética de Polonia contempla que para 2030 el carbón aún representará el 60% de su capacidad energética. Si todos los países industrializados y emergentes adoptaran compromisos de “descarbonización” tan débiles, el calentamiento global aumentaría a todo va… carbón.
Una orquesta de mineros toca música durante el Día de Santa Bárbara. (Foto Prensa Libre: AFP)

¿Por qué Polonia decidió organizar COP24 en Katowice y no en Varsovia, o en su máximo sitio turístico, Cracovia, o en otra ciudad como Poznan o Breslavia? Katowice, al fin de cuentas, es una ciudad relativamente pequeña y sin las facilidades hoteleras como para alojar por sí sola a los participantes de un evento de la envergardura de COP 24 (en mi caso, como muchísimos otros participantes, me estoy quedando en Cracovia, a 81 kilómetros de distancia, lo que obliga a un largo desplazamiento diario). La razón no obedece a que COP 14 en 2008 se llevó a cabo en Poznan o a que COP 19 en 2013 tuvo lugar en Varsovia (por cierto, solo Alemania ha hospedado tantos COPs como Polonia), y que por tanto le debería de corresponder a una nueva ciudad. Nada de eso. El gobierno de Polonia seleccionó Katowice porque esta ciudad es el centro de un cluster industrial que abarca a varias ciudades de la región de Silesia, cluster industrial cuya energía depende de las minas de carbón ubicadas en la misma región. En otras palabras, el mensaje del gobierno polaco sigue siendo el que muchos países estilaban a finales del siglo pasado, pero que hoy en día -ante la gravedad del calentamiento global- ya muy pocos predican: la mejora ambiental no puede lograrse a costa del crecimiento económico, o dicho en otras palabras: la producción de carbón y el crecimiento económico sustantable son compatibles, lo que para cualquier entendido en la materia se trata de un oximorón, como pretender tomar agua que se sienta fría y caliente al mismo tiempo. Por cierto, elÍndice de Calidad de Aire a que hice mención al inicio señala en este momento 91, un nivel inferior al de Varsovia la tarde de ayer, pero lo más probable es que obedezca al “fenómeno pequinés”: para las olimpiadas de 2008 en Pequín el gobierno chino ordenó la clausura temporal de minas de carbón y de otras actividades industriales altamente contaminantes con el fin de mejorar la calidad del aire durante esas semanas. Acerca de la decisión de realizar COP 24 en Katowice, Lauri Myllyvirta, analista de contaminación del aire de Greenpeace, comentaba en una entrevista dada a Bloomberg: “Es como si una conferencia culinaria se llevara a cabo en un lugar que sirviera pizza congelada.”
Invitados a la COP24 en una sala de trabajo en Katowice, Polonia. (Foto Prensa Libre: AFP)

He ahí la paradoja de COP 24. Polonia ha organizado tres de los 24 COPs que han tenido lugar hasta ahora, pero pese a eso continúa con una política energética regresiva, comprometida con los combustibles fósiles, en particular con el carbón, el más contaminante de todos. ¿Qué podría ser más paradójico que esto? Lo único que podría ser más paradójico es que mientras Brasil renuncia a la realización de COP 25 por razones fiscales y presupuestarias (la razón que el gobierno citó de manera oficial en su mensaje a UNFCCC, aunque la razón principal sería la elección presidencial de Bolsonaro), que Guatemala, en medio de una crisis institucional aguda, con tremendas limitaciones presupuestarias, y con infinidad de necesidades básicas insatisfechas, se lance a competir por la sede de COP 25. Solo eso podría ser más más paradójico que un COP 24 en la región de carbón de Silesia en Polonia.

Twitter @pablorodas.

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