Luego de ocho años de conflicto armado en Afganistán y seis años en Iraq, el Pentágono informó que cerca de 800 mil soldados estadounidenses llevaron a cabo más de una incursión en zona de guerra.
De ellos, unos 300 mil veteranos de ambos frentes sufren de desorden mental por estrés postraumático —que consiste en el padecimiento de una ansiedad aguda y pesadillas— o depresión aguda, y otros 320 mil, lesiones cerebrales, causadas, en general, por explosivos instalados en caminos, informó el centro de estudios independiente Rand Corporation.
Se teme que la cifra real sea muy superior, pues durante años el Ejército ha disuadido de reconocer este tipo de enfermedad al estigmatizarla como un signo de debilidad.
A menudo, estos problemas psicológicos tienen consecuencias profundas en las relaciones de los veteranos con su entorno social, como su pareja o su familia, después de su retorno del frente bélico.
En mayo último, el sargento John Russell, que era tratado de estrés postraumático, abrió fuego en un centro médico de Bagdad, Iraq, mató a cinco de sus compañeros e hirió a otros tres.
Las narraciones de los veteranos de Iraq y Afganistán ponen de manifiesto la gran presión a la que están sometidos los soldados en una “guerra de guerrillas”, en la que el enemigo está escondido entre la población civil, y puede atacar en cualquier momento.
Aumentan suicidios
El estrés originado por la violencia de los combates en Iraq y Afganistán y el aumento de la duración de las misiones en esos países son algunas de las posibles causas del aumento de suicidios en las Fuerzas Armadas. Por norma, los soldados deben quedarse en Estados Unidos un año entre una misión y otra.
En algunos casos, los soldados han tenido tres, cuatro y hasta cinco turnos de batalla.
El Ejército censó 140 suicidios en sus filas desde el comienzo de año, cifra alcanzada en todo el 2008 y la más alta desde hace tres décadas, por lo que el 2009 marcará un nuevo récord al superar proporcionalmente el número de civiles que se quitan la vida.
Las Fuerzas Armadas han advertido, además, un incremento en el número de soldados que consumen una mayor cantidad de fármacos y alcohol después de regresar de zonas de combate y lamenta la escasez de profesionales de la salud mental para ayudar a los militares.
En la actualidad, el Ejército tiene 480 psiquiatras para una fuerza de más de medio millón de soldados, lo que es considerado insuficiente por los expertos.
Moral cada vez más baja
Un estudio realizado por el equipo asesor de salud mental de las Fuerzas Armadas durante los últimos meses en el campo de batalla de Afganistán, pone de manifiesto que la moral de la tropa ha bajado respecto del 2007 y el 2005.
Los datos revelaron que los casos de depresión, angustia y otros problemas psicológicos eran similares al 2007, pero había una caída significativa de la moral.
El informe reveló que los soldados que cumplían su tercera o cuarta gira expedicionaria tenían una moral más baja y mayores problemas de salud mental que sus camaradas con menos giras.
Pero los esfuerzos por enviar más psiquiatras a la guerra se vieron perjudicados por la masacre de la base de Fort Hood, Texas, en noviembre último —donde se registraron 10 suicidios este año—, que dejó 13 muertos. El psiquiatra militar Malik Nidal Hasan, acusado de la matanza, debía ir a Afganistán, así como algunas de las víctimas.
Los incidentes conocidos hasta ahora recuerdan a algunos observadores la baja moral que reinó en las Fuerzas Armadas durante la guerra de Vietnam (1965-1975).
Mientras es difícil hacer un pronóstico sobre Iraq y Afganistán donde, según el Pentágono, cada soldado cuesta US$1 millón anuales para guerras de improbable victoria, Obama decidió enviar la semana última al campo de batalla afgano a 30 mil soldados más, con lo que llegará a cien mil la cifra de militares en ese país.
En EE. UU. se extiende la preocupación por las condiciones en que tiene lugar el retorno de los combatientes y por facilitar su reincorporación a la vida civil, sobre todo en las actuales circunstancias de dos guerras cuyo fin no se ve próximo.
información de agencias y sitios de internet
Cifra 140 militares de EE. UU. se han suicidado en lo que va del 2009, lo que marca un nuevo récord.
918 soldados estadounidenses han muerto en la guerra de Afganistán desde el 2001.