Alberto Nisman acusó a la presidenta, al canciller Héctor Timerman y a varios dirigentes vinculados al oficialismo, de orquestar un plan para encubrir a los sospechosos iraníes del atentado contra una mutual judía que dejó 85 muertos en 1994.
El fiscal de la causa AMIA denunció que el presunto encubrimiento terrorista derivaba del acuerdo de entendimiento suscrito en 2013 entre Argentina e Irán.
Nisman murió de un disparo en la cabeza en extrañas circunstancias en su domicilio el pasado día 18, la víspera de acudir al Congreso para detallar su denuncia contra Fernández.
El Gobierno argentino considera “descabellada” y “sin fundamento” la denuncia de Nisman y apunta que, por los términos en que está escrita, no pudo ser elaborada por el fiscal.
El Ejecutivo relaciona la muerte de Nisman con una maniobra de desestabilización de los servicios de Inteligencia.