El ataque debió de producirse el viernes, 4 de noviembre, aunque el gobierno local no confirmó la muerte hasta ayer, domingo, tras una intensa búsqueda del campesino.
La zona de Xishuangbanna, habitada principalmente por etnias emparentadas con los pueblos del sureste asiático, es el hábitat de unos 250 elefantes en libertad, el 90 por ciento de los animales de este tipo que habitan en China, donde cuentan con protección de las autoridades medioambientales debido a su escasa población.
En los últimos 20 años se han contabilizado unos 140 ataques de estos paquidermos a los habitantes locales, así como la destrucción de 50.000 toneladas de cereales cultivados.