Estos documentos, que estuvieron 30 años en los Archivos Nacionales de Gran Bretaña, muestran que el jefe de la Armada Real estaba furioso en 1981 por el proyecto de reducir los gastos de defensa.
El Primer Lord del Almirantazgo Henry Leach, quien luego dijo a Thatcher que Gran Bretaña podía y debía enviar una fuerza operacional naval para recuperar las Malvinas después de la invasión de abril de 1982, estaba furioso con ella un año antes debido a su “desequilibrado desmantelamiento” de las fuerzas armadas.
“Constato con pesar pero comprensión que la rigurosidad de su programa excluye la entrevista que le pedí”, escribió Lord Henry Leach a la jefa del gobierno británico.
“Sin embargo, espero que encontrará al menos dos minutos para leer esta nota del jefe profesional de la marina antes de que usted y sus colegas del gabinete consideren una propuesta para desmantelar considerablemente esa marina”, agregó en dicha carta.
“Estamos al borde de una decisión histórica. La guerra raras veces toma la forma esperada, y una fuerte capacidad marítima suministra flexibilidad frente a los imprevistos. Si usted la socava en la magnitud prevista, creo que limitará sus opciones futuras y perjudicará a nuestra seguridad nacional”, le advirtió.