Más de 500.000 personas -según estimaciones de la prensa local- estaban reunidas bajo la bruma agitando banderas de todos los países y cantando. Muchos peregrinos estaban tapados con camperas impermeables, tras una jornada marcada por la llovizna.
“La organización ha sido un poco lío, pero de a poco vamos entrando al sistema” , dijo a la AFP Fernando Cila (22) , oriundo de Buenos Aires. “Hay mucha gente en la calle de América Latina” , se congratuló.
Rio de Janeiro se quedó el martes durante poco más de dos horas sin metro -uno de los principales medios de transporte para llegar al lugar donde se celebra la misa- poco antes del inicio oficial de la JMJ, debido a un problema eléctrico.
Miles de peregrinos quedaron varados en medio de un tránsito caótico.