Guerra carcelaria de Brasil deja 26 muertos

Una nueva matanza perpetrada en una cárcel brasileña puso en jaque las diferentes medidas adoptadas recientemente por el Gobierno para contener los motines provocados por guerras entre bandas criminales y en los que más de un centenar de presos han muerto durante la primera quincena del año.

Publicado el
Forenses excavan en un sector de la Penitenciaría tras una pelea de presos. (AFP).
Forenses excavan en un sector de la Penitenciaría tras una pelea de presos. (AFP).

La muerte por lo menos de 26 presos la noche del sábado último en la Penitenciaria Estatal de Alcauz, en la ciudad de Nisia Floresta, región metropolitana de Natal y la mayor cárcel del nororiental estado de Río Grande do Norte, levantó una vez más la bandera de la crisis carcelaria agravada en los últimos días.

El más reciente motín, que duró más de 14 horas y terminó cuando la Policía Militarizada irrumpió en el presidio para retomar el control, se produjo pocos días después de que el Gobierno y varios organismos han intensificado sus acciones y planes para contener la crisis y evitar más masacres.

Acciones Concretas

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos  (CIDH) pidió el jueves al Gobierno de Brasil “acciones concretas”  contra la violencia en sus cárceles, tras la muerte de mas de un centenar de personas en sucesos ocurridos en centros de detención de los estados de Amazonas y Roraima  (norte) y Paraiba  (nordeste) .

Los cadáveres están siendo retirados de la Penitenciaría de Alcacuz tras el Motín. (AFP).

La primera medida inmediata tomada por el Gobierno fue el envío esta semana de la Fuerza Nacional, un cuerpo de elite de la Policía, a los estados de Roraima y Amazonas, donde se registraron las más cruentas rebeliones, y a otros que solicitasen el apoyo federal.

La presidenta del Tribunal Supremo de Brasil, Carmen Lucia Antunes, pidió también el jueves durante un encuentro con los titulares de los tribunales regionales un “esfuerzo concentrado”  a los estados de ese país para acelerar el análisis de los procesos penales de los presos.

Familiares de los reos esperan noticias  después de la riña entre bandas rivales. (AFP).

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, reconoció el mismo jueves que el “mayor problema”  de las cárceles del país “es la corrupción” .

El Gobierno se ha comprometido con un presupuesto de 135 millones de dólares a instalar “dos escáneres”  en todas las cárceles y a construir cinco prisiones federales, con el objeto de garantizar la seguridad y reducir el grave hacinamiento que sufren los penales.

Acuerdos con presos

Justo esta semana, el secretario de Justicia y Ciudadanía de Río Grande do Norte, Wállber Virgolino, denunció que los estados hacen acuerdos con los presos para evitar rebeliones.

Datos preliminares del Consejo Nacional de Justicia  (CNJ) señalaron que el 65 % de las prisiones del país no tiene detectores de metales ni inhibidores para bloquear las señales de los celulares, que son utilizados por los reos para organizar sus actividades delictivas.

Los familiares de los presos esperan noticias fuera de la Penitenciaría de Alcacuz.(AFP).

Además de las precarias condiciones de las cárceles, el hacinamiento ha sido una preocupación constante de los responsables del sistema carcelario.

Con 622 mil presos, lo que supone un 67.3 % más de su capacidad, Brasil tiene la cuarta mayor población penal del mundo, por detrás de Estados Unidos, China y Rusia.

El presidente de Brasil, Michel Temer, quien este domingo en su cuenta de la red social Twitter manifestó que está “acompañando”  la situación en Río Grande do Norte, afirmó esta semana que las bandas criminales “preocupan”  a la nación “como un todo”  porque se rigen por su propias reglas, las cuales están “fuera del Estado” .

Rebelón carcelaria

La crisis del sector penitenciario comenzó el primer día del año con un motín en una cárcel de Manaos, capital de Amazonas, en el que 56 presos murieron; siguió con otra rebelión en un centro de detención rural de la misma ciudad con cuatro más y continuó en Boa Vista, capital de Roraima, con al menos 33 detenidos muertos.

Los uerpos de los presos son trasladados para su identificación en la prisión de Alcacuz. (EFE).

Otros dos cuerpos más fueron encontrados en la misma cárcel de Boa Vista, aunque al parecer estaban ya enterrados desde días antes del motín, y dos reclusos murieron también a comienzos de año en una rebelión en una cárcel de Paraiba, cifra que aumentó con las muertes del sábado en Río Grande do Norte.

El episodio en Manaos supuso la segunda mayor masacre en la historia carcelaria de Brasil tras la ocurrida en 1992 en una casa de detención de Sao Paulo, conocida como Carandiru, en la que murieron 111 reclusos después de la intervención de la Policía Militarizada para retomar el control del ahora extinto presidio.

Trabajdores de Corpses excavan en la Penitenciaría para sacar los cuerpos de reos muertos. (AFP).

Esa matanza, de acuerdo con las investigaciones, se produjo por el enfrentamiento entre internos del Primer Comando de la Capital  (PCC) , que concentra sus operaciones en Sao Paulo, y Familia del Norte  (FDN) , de la región amazónica y vinculada al Comando Vermelho  (CV) , la mayor organización criminal del Río de Janeiro.  EFE

Archivado en:

Brasilcárcel