Perpetrado hace un año, este robo provocó una inmensa conmoción en todo el mundo y especialmente en Israel, Polonia y Alemania, entre los antiguos deportados y en la diáspora judía.
Anders Hogstrom, de 34 años, “purgará su pena en Suecia, conforme a un acuerdo con la justicia sueca”, declaró a la AFP el portavoz del tribunal Rafal Lisak.
Hogstrom “será transferido a Suecia inmediatamente después de que el veredicto pueda ejecutarse, dentro de siete días”, precisó.
En un primer momento, Hogstrom afirmó que él era sólo un “intermediario” en este caso, pero no se ha identificado a otro responsable del robo.
Conforme a un acuerdo con la fiscalía polaca, Hogstrom se declaró finalmente culpable y aceptó la pena de 32 meses de cárcel. Sobre él podía haber pesado una pena de hasta 10 años de reclusión, según la legislación polaca.
Dos polacos implicados en este robo y juzgados el jueves junto a Hogstrom fueron condenados a 28 y 30 meses de cárcel, señaló Lisak.
Detenido en febrero en Estocolmo y extraditado después a Polonia, Anders Hogstrom fundó y dirigió entre 1994 y 1999 el Frente Nacional-Socialista, un partido neonazi sueco que luego desapareció, antes de distanciarse del neonazismo, al punto de ser considerado como un arrepentido modelo.
El pórtico metálico, que mide unos cinco metros de largo, fue robado el 18 de diciembre 2009. Tres días más tarde, fue encontrado, partido en tres pedazos.
Los cinco ladrones polacos involucrados fueron inmediatamente detenidos. Tres de ellos fueron condenados en marzo a penas de entre un año y medio y dos años y medio de cárcel por “robo y degradación de una obra perteneciente al patrimonio mundial de la UNESCO”. También tuvieron que pagar una multa de 10.000 zlotys (2.500 euros, 3.285 dólares) cada uno.
Después del robo, el museo de Auschwitz, que tenía una copia de la inscripción “Arbeit macht frei”, sustituyó el original desaparecido.
Una vez encontrada la pieza, el pórtico fue confiado a los especialistas para repararlo. La restauración sigue su curso y la dirección del museo no ha decidido todavía si la inscripción original volverá a ser colocada en la entrada del campo o se guardará en los depósitos del museo.
Desde que tuvo lugar el robo, el museo reforzó las medidas de seguridad para frenar otros posibles actos criminales en el lugar, que comprende unas 200 hectáreas e incluye varios edificios.
Entre 1940 y 1945, la Alemania nazi exterminó en Auschwitz-Birkenau a cerca de 1,1 millones de personas, un millón de entre ellas judías. Las otras víctimas de este campo fueron sobre todo polacos no judíos, gitanos y prisioneros soviéticos.