Los fiscales mantienen que el capitán, Lee Joon-seok, de 69 años, y otros tres tripulantes abandonaron el barco sin atender a la seguridad de los pasajeros tras retrasar la orden de evacuación, un comportamiento que pudo haber elevado el número de muertes, 304 del total de 476 tripulantes.
Según el relato de los jóvenes estudiantes, al menos 30 de sus compañeros obedecieron las órdenes de la tripulación y permanecieron un rato en fila india dentro de un pasillo del barco que conducía a una salida de emergencia, mientras el barco se hundía.
“Como no llegaban los servicios de rescate, muchos decidimos saltar al mar uno detrás de otro. Después de que yo saltara, una ola golpeó la salida de emergencia y los diez que quedaban en el pasillo ya no pudieron salir“, relató una joven, en declaraciones recogidas por la agencia Yonhap.