Cho se enfadó porque le sirvieron unas nueces de macadamia que no había pedido y sobre todo, porque no se las pusieron en un plato sino que se las dieron en su bolsita de plástico, cuando viajaba en servicio de primera clase.
Lo considera un incumplimiento del jefe de cabina de las consignas sobre el servicio general a bordo, y por tanto una amenaza para la seguridad de los 250 pasajeros.
Según informes de los medios de comunicación locales, Cho se peleó con la tripulación en la zona de primera clase y el vuelo debió despegar 20 minutos tarde.
El avión finalmente despegó tras dejar en tierra al jefe de cabina y llegó a su destino con 11 minutos de retraso, según la compañía.
El ministerio surcoreano de Transportes dijo que comenzó una investigación. No obstante, un responsable del ministerio, que pidió el anonimato, declaró a la AFP que el comportamiento de la vicepresidenta de la compañía es “totalmente inapropiado”.
Luego de la ola de críticas que originó el incidente, la aerolínea se excusó por el comportamiento de la ejecutiva y pidió disculpas a los pasajeros por la molestia, pero el incidente siguió causando revuelo en Corea del Sur, donde el caso fue visto como un ejemplo de los abusos de la élite adinerada.
Cho, de 40 años, es la hija mayor del presidente de Korean Air, el magnate Cho Yang-ho. Otros dos hijos del magnate también son ejecutivos de la aerolínea más grande de Corea del Sur.