Pluma invitada

Aberrante ley mordaza contra los periodistas

Los repudiables dictadores asesinos de periodistas cuyo único delito fue informar al pueblo en épocas tenebrosas, con la macabra complicidad de esbirros, funcionarios, terroristas y agentes matones secretos, serán  siempre  condenados humana y moralmente por los guatemaltecos y marcados para toda una vida en las páginas negras de la historia patria.

Surge ahora otra burda argucia parlamentaria con manoseo al actual Código Penal para acusar de terroristas, encarcelar, procesar y condenar a comunicadores sociales y ciudadanos que utilizan la libre emisión del pensamiento investigando, informando o criticando a malos diputados, funcionarios, juzgadores, poderosos empresarios, fantasmas y personas en general.

La Constitución Política de la República debe mantenerse firme y aplicarse a responsables de la debacle nacional, a la buena o a la mala, no queda otra alternativa. Pretenden estos “padres de la patria” desaparecer delitos cometidos por mafiosos, cuyo deber es trabajar en beneficio de la Nación. Los ponentes comprenderán su equivocación, enmendarán su propuesta para sanear y prosperar al país y posiblemente recibir apoyo ciudadano.

Se avizora un nuevo y tenebroso proceso electoral, positivo o negativo, no se sabe, por triste y pésima conducta de oscuros aprovechados de la indiferencia y debilidad de la ciudadanía, indirectamente responsable de tan angustiada coyuntura. Valiosa oportunidad para elegir nuevos o reelegir a buenos. Si el pueblo falla no deberá quejarse, llorar, pedir perdón y soportar futura calamidad.

Existe temor generalizado por corruptos, mentirosos y traicioneros que pretenden continuar sus fechorías. La población honrada demanda cambios urgentes y radicales para disfrutar de paz, libertad, trabajo, economía, seguridad, educación, salud, desarrollo y menos pobreza.

La Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), la Cámara Guatemalteca de Periodismo y diversas entidades de prensa nacionales e internacionales mantendrán alzada su enérgica voz de protesta contra esta “mordaza”, ahora detenida, que será retirada por los ponentes o marginada por diputados honestos.

El nuevo mandatario de México, Andrés López Obrador, debe ser imitado aquí, por aplicar valientemente urgentes cambios para combatir la corrupción, incluyendo el espionaje telefónico que padecen los periodistas guatemaltecos.

Contrariando este tradicional calvario, los periodistas cuentan con valioso apoyo humano, moral y económico del Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP), bautizado por este columnista como “Regalo de Dios”, con asistencia médica, medicinas, hospitalización, funeraria, cesantía, invalidez, maternidad, jubilación y otras prestaciones, especialmente los de la tercera edad, en el ocaso de sus vidas.

Gratitud a recordados diputados de entonces, ejecutores de esta hazaña en 1990: José Fernando Lobo Dubón, Víctor Hugo Godoy, Luis López Maldonado, Alberto de Jesús Ayerdi, Carlos Escobedo, Mario Vinicio Villar Anleu y voto de los demás legisladores. A la Asociación de Periodistas de Guatemala, su cuna; gestor Jesús Alvarado Mendizábal y participación de Mario René Chávez, Julio Édgar García, Joaquín Medina, Carlos García Urrea, Eileen Rivera, José Luis y Francisco Villatoro.

Al primer consejo directivo presidido por Jesús Alvarado Mendizábal e integrado por representantes de diversas entidades de prensa y posteriores presidentes Julio César Anzueto, Edelmán Monzón Víctor Molina, Saúl David Oliva, Carlos Larrañaga, Hugo Rolando López, Ricardo Castro, Leonel Guerra Saravia, José Luis López Quiroa, Lucía Dubón y Estuardo Pinto, algunos con dobles períodos.