Catalejo

Acto de crueldad para quienes me leen

Mario Antonio Sandoval

Conforme se acerca la fecha de la convocatoria a las elecciones del próximo año, en una fecha aún no definida pero cuyo efecto será en la práctica señalar el fin del “gobierno” jimmimorálico-efedecenista y demás adláteres, comienzan a aparecer las primeras muestras de las acciones cuyo fin es comenzar el proceso de manipulación igual a los anteriores. Entre ellas destacan el aparecimiento de los personajes y “personajas” interesadas en participar como aspirantes. De ellas solo se conoce a Sandra Torres, poseedora del récord de mayor cantidad de votos en contra de la historia política del país (1.260 millones); Zury Ríos, por su relación filial con el jefe de gobierno Ríos Montt, y la anunciada participación de Thelma Aldana, como parte indirecta de la Cicig.

El acto de crueldad al cual me refiero en el título tiene tres partes. La primera, solicitarle a los lectores señalar la totalidad de los nombres de los partidos inscritos, además de los ya conocidos y con mal nombre, de la Unidad Nacional de la Esperanza y el simpático Unionistas. Alianza Nueva Nación y Viva es otro, porque ya participaron con escasísimos resultados porcentuales, así como Winaq y Urng-Maíz. Pero en la actualidad existen MNR, PAN, Todos, Vamos, Fuerza, Valor, Productividad y Trabajo, Avanza, Podemos, Victoria, UCN, Unidos, Liberal y Humanista. Y aun habrá más, según parece. En ciertos casos se conocen algunos nombres, como Alejandro Giammatei y Nineth Montenegro, pero muy pocos saben de su relación con los partidos de su propiedad.

La crueldad suma y aumenta si pido a los lectores pensar quiénes son políticamente hablando Fredy Cabrera, Ricardo Sagastume, Guillermo Castillo, Mauricio Radford. Hay algunos con particularidades, como Manuel Abundio Maldonado, cuyo nombre recuerda al de su padre, el estimado coronel y diplomático Abundio Maldonado, alcalde capitalino hace varios lustros, lo cual le permite ser conocido para los ciudadanos mayores de 50 años, es decir una minoría, y solo en el área metropolitana. Lo mismo ocurre con Roberto Molina Barreto, desconocido fuera del círculo de la jurisprudencia, en el cual ocupó cargos relevantes, y también con José Luis Chea Urruela, diplomático y ministro de Cultura y Deportes de este gobierno, o sea un seguro obstáculo.

Merece mención el caso de Roberto Arzú García Granados, quien aspira no solo a competir con los demás candidatos, sino contra su hermano Álvaro Arzú Escobar, en un caso sin precedentes en la historia política guatemalteca y, creo, latinoamericana. Carlos Raúl Morales, excanciller expulsado violentamente de sus puesto, causa decepción al haber aceptado ser compañero de fórmula de doña Sandra, en una jugada en realidad inexplicable a menos desde la superficie, por tratarse ser alguien con largo historial dentro de la didplomacia, ahora puesto en tela de duda en cuanto a sus intenciones sobre todo cuando la encabezó mientras presidían el país Otto Pérez Molina y también Jimmy Morales. Pero en fin, cada quien sabe por qué toma sus decisiones.

Edmond Mulet tiene un brillante historial internacional y experiencia política chapina hace también varios lustros, así como haber renunciado a ser embajador en Washington cuando el delincuente Serrano dio el autogolpe. Su camino está difícil y no creo suficientemente efectivos sus esfuerzos por darse a conocer, sobre todo en el interior del país. Como se ve claramente, a mi criterio, las elecciones del año entrante no tienen posibilidad de engendrar cambios reales en la política nacional, sobre todo en el Congreso porque seguirá con las características del actual, repleto de gente incapaz, en su mayoría, pero con número suficiente para aprobar cambios nefastos de la calaña de los ya sugeridos o situados a la mitad de camino de convertirse en leyes. No hay futuro…