Reflexión a 41 días de las elecciones

Editorial

Han comenzado a proliferar en las áreas urbanas y rurales las vallas en postes, árboles y orillas de carretera con los rostros, serios o sonrientes, de los aspirantes a puestos de elección popular. Indistintamente del símbolo por el cual corran, es generalizada la impresión de que prácticamente ninguno ofrece los motivos racionales para ser merecedor de confianza con el voto. Es posible que existan algunos perfiles adecuados para llegar a desempeñar la representación popular, pero es imposible saber cuál es la trayectoria, los méritos, los planes o las prioridades legislativas que tienen tales personajes.

Preguntas para reconocer a un charlatán

Opinión

Nos estamos acercando al siguiente proceso electoral sin mayor expectativa de transformación. Han comenzado a surgir los eslóganes y los partidos que invitan al cambio sin que sus dirigentes cambien nada. Al contrario, hemos visto a los políticos cínicos como siempre, obstaculizando la participación de partidos que podrían romper la tradición electorera marcada más por las canciones que por los planes de gobierno. También han aparecido políticos lanzando carteritas de fósforos a sus asambleístas, vistiéndose con el traje de aquellos a los que sus antepasados asesinaron ayer, arrojando diatribas frente a la lucha contra la corrupción y la impunidad, y ofreciendo rebajas de impuestos para los sectores económicos que les financiarán la compaña electoral.

Acto de crueldad para quienes me leen

Opinión

Conforme se acerca la fecha de la convocatoria a las elecciones del próximo año, en una fecha aún no definida pero cuyo efecto será en la práctica señalar el fin del “gobierno” jimmimorálico-efedecenista y demás adláteres, comienzan a aparecer las primeras muestras de las acciones cuyo fin es comenzar el proceso de manipulación igual a los anteriores. Entre ellas destacan el aparecimiento de los personajes y “personajas” interesadas en participar como aspirantes. De ellas solo se conoce a Sandra Torres, poseedora del récord de mayor cantidad de votos en contra de la historia política del país (1.260 millones); Zury Ríos, por su relación filial con el jefe de gobierno Ríos Montt, y la anunciada participación de Thelma Aldana, como parte indirecta de la Cicig.