Otro año

CARLOS ENRIQUE ZÚÑIGA FUMAGALLI

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También afrontamos otras situaciones muy preocupantes: Con el desempleo aberrante, el subempleo en aumento y con la crisis que sufren quienes han migrado al Norte, la situación económica familiar es crítica. No solo está complicado el costo de vida, sino que además nos asaltan a diario quitándonos nuestras pertenencias, producto de honrado y arduo trabajo. Al salir de casa, nos reciben a punta de pistola y entran “como Pedro por su casa” a violarnos, robarnos, intimidarnos y hasta asesinarnos.

Fácil es, con la crisis que vive México, echarle la culpa de todos nuestros males al narcotráfico y a los Zetas. La verdad es que la violencia que estos provocan está relacionada con su particular actividad ilícita. Al menos que tengamos la mala pata de estar en el lugar equivocado a la hora desafortunada y cerca de gente menos conveniente, es difícil ser víctima de estos grupos.

La matazón, violencia y criminalidad que nos agobia es producto de una impunidad total por un Estado totalmente inepto e impotente. Encima trasladan del presupuesto de Gobernación más de Q350 millones para otros programas poco fiscalizables. Por otro lado se queja el presidente y el ministro de que no les alcanza la plata para vestir a los policías y soldados. ¡Nos quieren ver la cara de estúpidos, ¿o qué?!

Ni hablemos de la infraestructura, el daño irreparable a las diversas instituciones del Estado que han sido totalmente desarticuladas, la malversación, los hospitales gratuitos, pero mortales, etc. Si bien se ha dado atención de forma proselitista a las personas más pobres, esta solo es temporal, y con su actitud irresponsable el Gobierno solo está cavando la inevitable tumba de todos por igual. Si se destruye la capacidad productiva de la ciudadanía: profesionales, trabajadores, empresarios informales, micro, pequeñas, medianas y grandes empresas solo estamos condenando a las grandes mayorías a enlistarse en las filas de pobreza. Todo por ansias de poder, fortuna y falta de moral.

Lo peor es que no hay alternativas viables para la próxima elección. Realmente considero fundamental que en el Año Nuevo asumamos la responsabilidad de hacer Estado los guatemaltecos honrados, preparados, decentes y con capacidad comprobada. Lo repito, si seguimos con los mismos o más de lo mismo el resultado será cada vez peor y llegando al punto de ser irreversible. Que las campañas millonarias no nos abrumen, que los colores y discursos populistas no nos cieguen, que nos demuestren la capacidad con una hoja de vida y no con espejitos. Necesitamos un cambio radical y reinventar la política, y a los políticos. Deseo para todos nosotros un mejor año, aunque se ve difícil. Sin embargo, si nos animamos a romper esquemas, quizá el 2012 sí sea mejor. “El mal prevalece sobre el bien, sobre todo si el segundo duerme sus penas”, CEZF. ¡Bendiciones en el 2011!

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