Mi árbol de Navidad
Yo quiero en esta Navidad crear un árbol dentro de mi corazón, y en él, en lugar de regalos materiales, colgar los nombres de mis amigos y seres queridos, los que están lejos y los que viven cerca, los antiguos y los recientes, los que veo a diario y los que rara vez; aquellos que recuerdo con nostalgia, los que a veces olvido, los de las horas difíciles y las alegres; los que sin querer herí y hoy les pido perdón, los que me hirieron y perdono; amigos que conozco mucho, y otros, poco, pero que significan en mi vida; los que me recuerdan, mis amigos humildes, los importantes; los que me enseñaron, los que me dicen que aprendieron de mí.
En el corazón de este árbol está un nombre que amo mucho: Guatemala. Y a su alrededor he colgado peticiones especiales de paz, de perdón, de reconciliación, de olvidar el pasado doloroso, injusto y malvado, entregando a Dios el cumplimiento de Su Justicia y Venganza (Rom. 13:20). Solo así terminará el odio y violencia que envuelve a nuestra nación. He puesto peticiones por el Gobierno, para que la gente electa o nombrada comprenda que lo fueron para servir al pueblo, no para sus ambiciones personales.
También en este árbol hay muchas, muchas peticiones por el respeto a la Creación de Dios —la vida, en primer lugar—, el agua, los árboles, el aire, la tierra; todo lo que hay encima y por debajo; los cultivos, los animales y cuanto vive en el planeta, especialmente ahora que se acerca falta de agua, calor sofocante y fríos gélidos, hambre por pérdida de cosechas, inundaciones y destrucción por falta de árboles.
Un árbol de raíces muy profundas, para que los nombres de mis amigos y mis peticiones perduren en mi corazón; un árbol de ramas muy largas para abrazarlos a todos en todas partes; un árbol de flores, perfume y frescura que refleje mi cariño, amistad y gratitud.
*Sin pena ni gloria terminó la Cumbre de Cambio Climático celebrada en Cancún. China y Estados Unidos no accedieron a reformar el Protocolo de Kyoto y reducir sus emisiones de Carbono, y sin eso, nada. Quiero compartirle, querido lector, estas lapidarias palabras de Evo Morales cuando pidió la creación de un Tribunal Mundial de Justicia Climática: “El planeta está herido y nosotros tenemos una enorme responsabilidad con la vida y la humanidad. Si no se reforma el Protocolo de Kyoto, seremos responsables de un ecocidio, y por lo tanto, de genocidio, porque estaremos atacando a la humanidad como un todo. Los seres humanos no podemos vivir sin la Madre Tierra o sin el planeta, pero el planeta puede existir sin los seres humanos.”
* Con las postrimerías del año partieron personas queridas: doña Leonor de Toriello, gran dama esposa del ciudadano Guillermo Toriello; la bella Gloria Toriello, esposa del Lic. Gustavo Herrera Orellana; Mélida Muralles de Close, pionera trabajadora social; y el Arq. Hermes Marroquín, profesional precursor de la arquitectura ambiental y compañero de muchas luchas. Un abrazo a sus deudos.
*Oremos, pidamos perdón por Guatemala, demos el amor de Jesús como el mejor regalo de Navidad. Pida mi libro de Intercesión en Prensa Libre; es gratis.