Arca de espejosOjalá tengan cuerda para rato
Espero que mi memoria no padezca de infidelidad, al atreverme a afirmar que nunca antes en Guatemala, en sus huertos periodísticos, se había producido un singular fruto que para más lujo, es cosechado por un grupo de mujeres.
Con el sugestivo nombre de La Cuerda, está circulando el número cuarenta de tal vocero femenino, circunstancia que aprovechan como una simbiosis feliz, para ligarlo con el hecho de que algunas de sus integrantes están frisando sus cuatro décadas y en varios artículos hacen una serie de interesantes y aleccionadoras consideraciones sobre esa etapa cronológica de la mujer en especial, aunque muy bien podría abarcar al hombre.
Vale decir, entre paréntesis, que el concepto de las cuatro décadas y de que ?no le quite años a la vida, sino póngale vida a los años?, ha sido puesto nuevamente en boga por el cantante Arjona, pues ya se había oído hace mas de veinte años…
Pero siguiendo con La Cuerda, es apropiado resaltar que, libre de concordar o no, con la tesis de sus escritos, nadie puede negar que éstos son expuestos con meridiana claridad, sin ambages ni oxidadas mojigaterías y una valentía que hace la envidia de muchos varones.
Es natural que me llame el interés por el tema de la edad, pues voy entrando a la década de los setentas y es a tales alturas que por obvias razones la gente va centrandose en meditaciones alusivas al tiempo, a la vida y a la muerte, porque como me decía un poeta chileno ?no pensar en la muerte, es no amar la vida?.
En su artículo ?Las gracias de envejecer?, María Eugenia Solís afirma: ?Ser cuarentona tiene su gracia. Claro que la vista no es la misma de antes. La hemos perdido. Sin embargo vemos la vida con mas tranquilidad, con menos incertidumbre?. Y Ana María Cofiño abona: ?El mito de la vejez amarga es como el de la infancia maravillosa?.
Se suman al tema Andrea Carrillo y Wendy Santa Cruz, cuando relatan la respuesta común de las mujeres, al preguntarles ¿qué se experimenta y cómo se siente tener cuarenta años de edad? ?Viejas no estamos ni nos sentimos; es otra etapa de la vida que hay que vivir.
Mientras te sintás joven por dentro, espiritualmente, la edad no importa…?. Y ya que de citas se trata, recordemos a D. Mac Arthur: ?Usted es tan joven como su fe, tan viejo como su duda, tan joven como su confianza en usted mismo, tan firme como su esperanza y tan viejo como su abatimiento?.