ARCA DE ESPEJOSPolítica: el arte de lo posible
Entre las funciones del columnista está la de hacer público, tanto el pensar como el sentir de los diversos sectores a los que tiene acceso, por lo que es apremiante decir que algo que comenzó como simple deseo ahora se ha vuelto clamor popular.
Me refiero a la búsqueda de un urgente entendimiento entre las dos opciones que hoy ponen en riesgo la solidaridad del PAN, ya que el viejo aforismo: ?divide y vencerás?, que toma mayor vigencia merced a la atomización de los partidos políticos, se propone dar al traste con el cada vez más generalizado fervor de tumbar a la caterva de diablos que han hecho un infierno de Guatemala.
Simplemente se intuye que para alcanzar esa meta, y salvar así los ideales patrios, es insoslayable la conformación del Gran Frente Nacional de Oposición, el que por supuesto deberíamos integrar todos aquellos que por distintos medios perseguimos el mismo fin, el cual no es otro que salvar al país. En tal sentido, vale la pena cualquier sacrificio de parte de los contendientes opositores, un sacrificio si se quiere, generoso como la renuncia de propios intereses, para dar vida a un pacto de caballeros, por medio del cual los distintos ministerios fueran distribuidos entre los candidatos participantes. ¡Imagínense qué lujo de gabinete!
Se ha dicho que la política es la ciencia de las realidades o lo que es lo mismo, el arte de lo posible. Es menester, entonces, que todos aquellos que la ejerzan, renuncien a espejismos y a actitudes utópicas. Para decirlo con ?voz populi?, deberán bajarse de la nube, cuando menos del caballo.
Repito que estos conceptos reflejan las múltiples opiniones recogidas en los más diversos sectores y, desde luego, no van dirigidos exclusivamente a los políticos en general, sino en particular, a don Leonel y a don Oscar, dado a que las estadísticas conocidas hasta hoy, señalan al PAN como el partido-bandera para encabezar el Gran Frente Nacional de Oposición. Ello los obliga a obrar con sabiduría, pero más con humildad, tomando conciencia de que una simple y sencilla decisión es capaz de cambiar la historia y, por ende, los destinos de una nación.
En el entendido de que don Oscar y don Leonel son poderosos cada quien por su lado, es obvio que la unión de tales poderes redundará en un proyecto triunfador. Pero ¡ojo!, llegó la hora del sincretismo, de sentarse a la mesa como gente civilizada, con la sola visión de una patria que pide a gritos una mano salvadora, una patria que anhela oír de ustedes que juntos marcharán a la victoria, sin olvidar que el PAN es la suma de harina y levadura.