CABILDO ABIERTOComercializando la vida

VÍCTOR FERRIGNO

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La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable, clausurada el miércoles pasado en Johannesburgo, Sudáfrica, resultó un gran fiasco, poniéndose de manifiesto la subordinación de los gobiernos a los intereses de las multinacionales, quienes imponen sus dictados por medio de la Organización Mundial del Comercio -OMC- aunque con ello hipotequen nuestro futuro como especie.

El evento fue convocado para pasar revista al cumplimiento de los compromisos adquiridos hace diez años en la Cumbre de Río de Janeiro -en la que se consagró el concepto de ?desarrollo sustentable?- y definir nuevos derroteros para la superación de la pobreza crónica y la preservación del planeta.

En términos de la ONU, el desarrollo sustentable se define como ?el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas?. Sus ejes centrales son: crecimiento económico y equidad, conservación de recursos naturales y desarrollo social. Tales ejes gravitan sobre la aplicación de tres principios: la precaución preventiva, la solidaridad intergeneracional y entre pueblos del mundo, y la participación social en los mecanismos de decisión.

En síntesis, el concepto de desarrollo sustentable resume las condiciones necesarias para que la humanidad perviva solidaria y racionalmente, y tenga posibilidades en el largo plazo, sin destruir el planeta. En sentido contrario, al poder económico les interesa el lucro de hoy, aunque nos lleven a una bancarrota planetaria. Estas dos cosmovisiones -vida versus codicia- se vieron enfrentadas en Johannesburgo. La segunda ganó, por ahora, pero no convenció y más temprano que tarde será revertida.

?Esta es una Cumbre secuestrada por las corporaciones transnacionales?, advirtieron representantes de las ONGs de 180 países, quienes se hicieron presentes con más de 60 mil delegados, para abogar por los intereses de la humanidad, frente a las presiones de las Empresas Transnacionales -ETN-, las cuales financiaron parcialmente el evento y formaron parte de varias delegaciones gubernamentales, como la inglesa que, paradójicamente, excluyó a su Ministro del Ambiente.

Las ETN pudieron imponer su voluntad gracias a su enorme poder; según las Agencias Ecuménicas de Ayuda y Desarrollo, ?De las 100 mayores economías del mundo, 51 son corporaciones globales y 49 son países. Noventa por ciento de esas corporaciones se encuentran en los países industriales, son responsables del 70 por ciento del comercio mundial y poseen el 90 por ciento de toda la tecnología y productos patentados?.

El interés de las ETN es lograr abolir o limitar toda norma que les obligue a preservar el ambiente y respetar derechos laborales y culturales. En la última década han ganado un enorme terreno para influir en las decisiones de los diversos organismos de Naciones Unidas, cuyas puertas se les ha abierto de par en par con el llamado ?Global Compact? -que establece normas de cumplimiento voluntario, no vinculantes- inaugurado en julio del 2000, con la participación de 44 grandes sociedades transnacionales y algunos otros supuestos representantes de la sociedad civil, sostienen la Asociación Americana de Juristas y el Centro Europa Tercer Mundo.

Múltiples redes ecologistas, organizaciones sociales, representantes de iglesias y parlamentarios se pronunciaron en Johannesburgo en contra del ?ambientalismo de mercado? que proponen las ETN y pugnaron por la creación de instrumentos internacionales de carácter obligatorio que regulen la conducta ambiental y social de las grandes corporaciones.

De cara a la Cumbre, representantes de los indígenas mexicanos se reunieron en ciudad de Toluca, en julio pasado, y declararon que ?En cuanto a la distribución de beneficios, éstos no existen para las comunidades y pueblos indígenas. Contradictoriamente, sólo se administra miseria dentro de altas zonas con riqueza de biodiversidad. Es decir, en los territorios de mayor riqueza natural en donde habitan los pueblos indígenas existe la mayor pobreza extrema. Esta situación debe cambiar?.

Desde la perspectiva de las sociedades planetarias las conclusiones de la cumbre de Johannesburgo tienen muy poco que ofrecer en términos de compromisos efectivos. Después de una década de incumplimientos lo único que se alcanzó fue un documento retórico, que perpetúa la posibilidad de que las ETN sigan comerciando con nuestras vidas.

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