Desde mi catedra38 millones de esperanzas

HUMBERTO BATZ

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En el mes de julio el presidente Alfonso Portillo inauguró los trabajos de introducción de agua potable para la cabecera municipal de Santa Cruz del Quiché. En dicho acto, el mandatario entregó a las autoridades municipales y al Consejo de Desarrollo un cheque de 10 millones de quetzales, de 38 que vale el proyecto, prometiendo que en dos próximas entregas, de 14 millones cada una, Santa Cruz contaría con suficiente agua potable.

La promesa del presidente Alfonso Portillo ha revivido nuevamente las esperanzas de una ciudad que por más de 50 años no cuenta con suficiente agua potable, llegando al extremo de que en los últimos diez años se ha ausentado totalmente de los hogares quichelenses. Con la participación de las actuales autoridades, pareciera que al fin se concretará el sueño de más de 300 mil habitantes de la ciudad de los ?eternos celajes?.

Un pueblo esperanzado es un pueblo prometedor, pero engañado puede ser peligroso. En el mes de agosto el presidente Portillo hizo una segunda entrega de dinero, esta vez entregó un cheque, pero de 5 millones de quetzales y no de 14 como fue la promesa ¿será que el pueblo del Quiché nuevamente va a ser engañado?

Siempre Quiché ha sido visto por los políticos, como una buena área para ganancia de votos, pero una vez pasadas las elecciones y alcanzados sus objetivos, se olvidan para siempre de lo que prometieron. Ojalá que este gobierno no haga lo mismo, porque la mayoría de los pobladores ha confiado en sus promesas.

Gracias a las gestiones del diputado Mario Rivera se ha logrado la realización de este proyecto, el cual se encuentra en la primera fase de construcción. El señor Rivera y un grupo de buenos vecinos que integran un comité han trabajado arduamente para conseguir este proyecto. Los trabajos ya dieron inicio, y se está colocando la tubería en todas las calles y avenidas de Santa Cruz del Quiché.

Para la realización de este proyecto, fue necesario negociar con los pobladores de Chimente, una aldea de Totonicapán, quienes pidieron la construcción de una carretera a cambio de la toma de agua.

La carretera se hizo y ahora se espera que el líquido sea entubado para hacerlo llegar a los tanques de tratamiento para su distribución. Se pide al diputado Rivera, al alcalde municipal Eusebio Tzunun y a los miembros del comité, para que velen por el buen uso de los recursos, y que éstos no sean desviados con otros fines; que el presidente Portillo cumpla con entregar el resto del dinero que falta para la culminación del proyecto. Es necesario investigar si los trámites se realizaron en forma correcta, para que el proyecto no se quede engavetado en los escritorios de la burocracia.

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