Desde mi catedraNueva York en la profecía

HUMBERTO BATZ

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?Las ciudades se llenarán de confusión y crímenes y todas estas cosas aumentarán hasta el fin de la historia del mundo. En el mundo entero las grandes ciudades se vuelven semilleros del vicio. En todas partes se encuentran incentivos a la sensualidad y a la disipación.

Terribles conmociones vendrán sobre la tierra y los palacios señoriales levantados a gran costo se convertirán ciertamente en montones de ruinas. Cuando la mano restrictiva de Dios se retire, el destructor comenzará su trabajo. Entonces ocurrirán en nuestras ciudades las mayores calamidades. El Señor ha dirigido advertencia a los habitantes de la tierra, como en el incendio de Chicago, Londres y la ciudad de Nueva York. Las costosas mansiones, maravillas arquitectónicas, serán destruidas sin previo aviso cuando el Señor vea que sus ocupantes han traspasado los límites del perdón.

La destrucción causada por el fuego en los imponentes edificios que se supone son a prueba de incendios, es una ilustración de como, en un momento, los edificios de la tierra caerán en ruinas. Dios aún no ha ejecutado su ira sin misericordia, todavía extiende su mano.

Debe darse este mensaje a la ciudad de Nueva York. La gente debe ver como Dios, por un toque de su mano, puede destruir las propiedades que han reunido para enfrentar el último gran día. No tengo luz en particular respecto de lo que viene sobre Nueva York, sólo sé que un día los grandes edificios serán derribados por el poder trastornador de Dios.

La muerte llegará a todas partes. Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche los edificios que, piso tras piso se elevaban hacia el cielo. Esos inmuebles que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados incombustibles. La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma de incendio.

Los hombres miraban a esos altos edificios, reputados incombustibles y decían ?están perfectamente seguros?. Pero estos edificios fueron consumidos por el fuego, Las bombas contra incendios no pudieron impedir su destrucción. Los bomberos no pudieron hacer funcionar sus máquinas. Los deleitables monumentos de la grandeza de los hombres se harán polvo aun antes que venga la última gran destrucción sobre el mundo?.

Dada la importancia de los últimos acontecimientos en Nueva York, decidí trasladarles literalmente parte del contenido de la obra titulada ?Eventos de los últimos días?, escrita por Elena G de White en 1909, páginas 114,115 y 116, para que usted analice y haga sus propias conclusiones.

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