Desde mi cátedraUna explicación absurda
Una patrulla de 18 elementos de defensa de Belice, equipados con el armamento normal se presentó a un punto situado 5 kilómetros al norte de Juvente, donde se encuentra un parcelamiento llamado nueva Esperanza, allí tienen su parcela de tierra los campesinos guatemaltecos de apellido Ramírez.
Los 18 soldados beliceños armados y equipados con las armas de reglamento, aducen haber sido atacados por un señor de 61 años y sus dos hijos, un par de patojos de 18 y 21 años y los señores de las fuerzas de defensa de Belice en un manejo exagerado incapaz y poco profesional tiraron a matar en contra de ellos, mataron al señor Jesús Ramírez Solano y a sus hijos Jesús y Virgilio Ramírez Hichos.
Este incidente fue provocado por una denuncia que hizo el señor Rogelio Lobos, quien dice ser un ciudadano beliceño que se quejó de que el señor Ramírez había movido su cerco en sus propiedades que colindan y que a eso obedeció la presencia del ejército en la propiedad del señor Ramírez. Considero una explicación absurda, puesto que un problema de linderos, en cualquier parte del mundo es un asunto municipal, donde es un síndico el que resuelve el problema o los tribunales de justicia.
Es ilógico pensar que si un vecino llega a su propiedad haciéndole un reclamo de linderos, o que le molestan las ramas de un árbol, se presente el ejército.
Este es un claro acto de abuso, de violación a los acuerdos suscritos entre Guatemala y Belice para la conducción del proceso de conciliación, donde se creó esta figura de la zona de adyacencia, precisamente para evitar estas tragedias y actos tan lamentables durante el tiempo que dure el proceso de reconciliación y hasta que el mismo llegue a su término.
Se tiene previsto para el 14 de diciembre una reunión en la Organización de estados Americanos, OEA, con los miembros de la Convención de Relación, para investigar.
Guatemala rechaza las explicaciones sobre la masacre. Los vecinos afirman que los soldados beliceños intentaron llevarse a los hermanos Ramírez Hichos, pero al resistirse fueron ultimados.
El padre de éstos, Jesús Ramírez, al tratar de defenderlos también fue ultimado y posteriormente el grupo militar se retiró del lugar dejando abandonados a los cuerpos de las tres víctimas, una esposa viuda y varios pequeños sin padre. Los hechos ocurrieron en la zona de adyacencia creada al amparo de los acuerdos firmados en Washington el 8 de noviembre del año pasado.